miércoles, 20 de agosto de 2014

Relatos Salvajes

Año: 2014.
Género: Comedia - Drama - Thriller.
País: Argentina - España.
Duración: 122 minutos.
Dirección: Damián Szifrón.
Intérpretes: Ricardo Darín, Oscar Martínez, Leonardo Sbaraglia, Erica Rivas, Rita Cortese, Julieta Zylberberg, María Onetto, Osmar Nuñez, María Marull, Nancy Dupláa, Mónica Villa.


"Un ingeniero experto en demoliciones, la moza y la cocinera de un parador de mala muerte, el pasajero de un vuelo, una novia en su noche de bodas, un magnate enfrentado a una difícil situación familiar y un conductor se ven súbitamente envuelto en diferentes situaciones donde la violencia es la única salida."

 Semanas después de haber visto Relatos Salvajes todavía no puedo sacarme esa sonrisa de la cara cada vez que recuerdo algún momento de la película.

 Casi nueve años después de su última incursión en el cine, Damian Szifrón se tomó su tiempo pero el resultado es insoslayable: estamos frente al éxito taquillero nacional del año, ese que genera alabanzas tanto del público y de la crítica y cuyo boca a boca será la comidilla de todos los lugares públicos. No estoy exagerando, y si exagero, no le hace mal a una película que en el mercado actual nacional del cine, viene a reivindicar lo que significa el buen cine comercial del país.

 A través de seis historias cuyo único nexo es la liberación del mosntruo de la violencia que llevamos todos dentro, Szifrón construye un largometraje de vuelo internacional, que nada tiene que envidiarle a grandes producciones norteamericanas. Relatos Salvajes es prácticamente un film inclasificable: podría ser una comedia - negrísima, si vamos al caso - un thriller - sus momentos de suspenso están muy bien cronometrados - o hasta un drama - el peso dramático existe - pero en general la mezcla de tonos y ese total desdén por evadir clasificación alguna es lo que la hacen aún más grande.

Como director, Szifrón sabe lo que quiere y el estilo con el que filma denota una persona precisa, que sabe lo que quiere y eso se refleja en pantalla. Como guionista, el toque argentino se encuentra fuertemente presente en cada historia, pero cada historia tiene un aire humano universal, esa mezcla entre impotencia y justicia por mano propia, que es imposible no generar empatía con alguna u otra situación.

A cada relato lo acompaña también un elenco fascinante, la créme de la créme nacional, ya sea desde la pequeña participación de Dario Grandinetti la hilarante Pasternak, el contraste de la rudeza de Rita Cortese y la bondad personificada de Julieta Zylberberg en Las Ratas, pasando por la solvencia de Ricardo Darín y Oscar Martínez en Bombita y La Propuesta respectivamente - la primera de seguro con visos a convertirse en una favorita de la gente.

Ciertos puntos álgidos, sin embargo, son el segmento El Más Fuerte, donde el estirado personaje de Leonardo Sbaraglia la pasa mal en un hermoso paisaje en el norte del país, y el corto final, Hasta que la muerte nos separe, donde Erica Rivas demuestra una vez más que es un tesoro nacional, personificado a una flamante novia que se entera de lo peor en su casamiento.

Relatos Salvajes es una experiencia cinéfila única, con un director cuyos trabajos se hacen desear, pero cuando llegan arremeten con todo y nos dan los mejores momentos del cine nativo. Una cita imperdible para conectar con el animal salvaje que todos llevamos dentro.

 Calificación: A


martes, 5 de agosto de 2014

12 horas para sobrevivir (The Purge - Anarchy)

Año: 2014.
Género: Acción - Thriller.
País: Estados Unidos.
Duración: 103 minutos.
Dirección: James DeMonaco.
Intérpretes: Frank Grillo, Carmen Ejogo, Zack Gilford, Kiele Sanchez, Zoê Soul, Justina Machado, John Beasley, Jack Conley, Michael K. Williams, Edwin Hodge.


"Un vigilante aprovecha las 12 horas de la Purga para eliminar criminales en venganza por la muerte de su hijo, pero deberá ayudar a algunos inocentes en riesgo durante ese lapso en los que la Policía no puede ser llamada, los hospitales no brindan atención y el homicidio es legal."

La principal crítica que se le hizo el año pasado a The Purge era que, debido a los estándares de presupuesto manejados en la productora Blumhouse, la trama se encontraba contenida en los confines de una mansión. La promesa de una batalla campal en las calles entonces se esfumaba poco a poco, ateniéndonos a la desabrida trama de una familia atacada por un motivo más que simplista.

 Con el presupuesto triplicado, finalmente la acción se hace presente en las calles, y en The Purge: Anarchy, lo que fallaba en la idea de suspenso y home invasion ahora es un thriller que cumple tímidamente lo que el concepto pergreñado por James DeMonaco siempre quiso mostrar: la peor cara de una sociedad desmoronada y entregada a su estado más salvaje.

Todo esto no quiere decir que Anarchy sea una brillante crítica social. Está a años luz de eso, y sí al menos es un escalón superior a su predecesora. A DeMonaco no le interesa poner al espectador frente a una situación incómoda y dejarlo pensando durante toda la semana frente al crisol moral de su guión y sus protagonistas. Al director lo que le interesa es una situación donde la angustia vaya subiendo poco a poco y estalle en el peor de los momentos, que los ciudadanos se enfrenten unos a otros y que todo termine como empezó: con el pitido escalofriante de una sirena.

Los personajes siguen siendo caricaturas un tanto forzadas, pero al menos ahora el espectador tiene de donde elegir. El principal es Frank Grillo como un parco hombre queriendo vengar la muerte de su hijo, una pareja joven - Kiele Sanchez y Zack Gilford - queriendo escapar de la Purga pero cayendo en medio de ella, y por último una madre y su hija - Carmen Ejogo y Zoe Soul, quienes obviamente se verán metidas en medio del embrollo. También habrá un grupo anti-Purga liderado por Michael K. Williams, todos en una pelea a campo traviesa por sobrevivir la noche anual de matanza establecida por los Padres Fundadores.

Y así, entre el caos organizado y una muerte tras otra, Anarchy DeMonaco se divierte saliendo de la zona de confianza de la primera entrega y si sumerge en la anarquía de fuego, a la cual todavía le quedan varias preguntas por contestar, pero que de seguro serán contestadas en siguientes secuelas, que esperemos tomen otros aspectos interesantes del concepto de la Purga, porque una repetición de lo mismo - y todos los años - cansa enseguida.

 Calificación: B

domingo, 3 de agosto de 2014

Lore

Año: 2012.
Género: Drama bélico.
País: Alemania - Australia - Reino Unido.
Duración: 109 minutos.
Dirección: Cate Shortland.
Intérpretes: Saskia Rosendahl, Kai Malina, Nele Trebs, Ursina Lardi, Hans-Jochen Wagner, André Frid, Mika Seidel, Eva-Maria Hagen.


"Cuando el nazismo cae, Lore conduce a sus hermanos en un viaje que los expone a la verdad de las creencias de sus padres. Un encuentro con un misterioso refugiado fuerza a Lore a confiar en una persona que siempre se le ha enseñado a odiar. La vida le demuestra que quizás no todo fue como siempre creyó."

 Con bastante más retraso que su compañera de terna a los Oscar a Mejor Película Extranjera -Kon-Tiki, estrenada el pasado diciembre- finalmente llega a las pantallas nativas una nueva dosis de drama de la Segunda Guerra Mundial, que nunca falta en las carteleras, de la mano de Cate Shortland y su Lore.

 La trama del film nos transporta directamente a los estertores de muerte del régimen nazi de Hitler, donde la familia de un oficial fascista debe aceptar que el sueño en el cual se han visto inmersos durante estos años ha terminado de forma abrupta, y ahora lo único que les queda es escapar raudamente, antes de que los Aliados los alcancen. En el centro de esta familia rota se encuentra Hannelore, la Lore del título, una joven que de pronto debe asumir que el mundo en el que fue criada no existe más, y que además debe hacerse cargo de sus cuatro hermanos mientras sus padres enfrentan las consecuencias de sus actos. Y no sólo Lore deberá sacar adelante a los restos de su familia a través de un viaje larguísimo y lleno de peligros, sino que el despertar sexual llegará en el momento menos indicado para ella.

Basada en un tercio de la novela The Dark Room de Rachel Seiffert -el mejorcito de los tres, digamos- el guión de la misma Shortland y Robin Mukherjee se toma un par de licencias creativas con tal de amalgamar un poco las situaciones azarosas de Lore y sus hermanos, y crear un poco más de cohesión narrativa que la novela. Aún así, Lore sigue siendo brutal y acongojante, mezclando paisajes capturados con hermosura gracias a la fotografía de Adam Arkapaw y cuerpos corruptos dejados a la intemperie, vejados y cubiertos de sangre.

 Al mejor estilo de una road movie, si se quiere, Lore y sus hermanos deben sortear un sinfín de situaciones terribles, que ningún chico de esa edad debería soportar, y la visión infantil de los menores genera el contraste más interesante de la película contra la adusta crianza de Lore, que la empuja a odiar todo lo que es diferente a ella. Sin la gran interpretación de la nuevísima Saskia Rosendahl en su primera incursión cinematográfica creo que el film hubiese sido vastamente inferior, ya que Rosendahl logra reunir en su sola persona ese temor a lo desconocido, ese miedo a la otra persona, pero también ese debate interno entre el deseo y el deber que prácticamente no la deja respirar.

Muchos le escaparán a Lore por miedo a la repetición del tópico que maneja, pero el pulso de la directora y un gran protagónico surgen como las mejores aristas que tiene el film australiano para dejar disfrutar de este doloroso viaje a través de la historia.

 Calificación: B


miércoles, 30 de julio de 2014

Guardianes de la Galaxia

Año: 2014.
Género: Acción - Aventura - Ciencia Ficción.
País: Estados Unidos.
Duración: 121 minutos.
Dirección: James Gunn.
Intérpretes: Chris Pratt, Zoe Saldana, Dave Bautista, Vin Diesel (voz), Bradley Cooper (voz), Lee Pace, Michael Rooker, Karen Gillan, Djimon Hounsou,  John C. Reilly, Glenn Close, Benicio del Toro.


"En los lejanos confines del espacio, un piloto americano llamado Peter Quill se encuentra inmerso en una persecución luego de robar un extraño orbe codiciado por el implacable Ronan el Acusador."

  De todas las películas que se han realizado dentro del Universo Cinemático de Marvel, quizás Guardianes de la Galaxia sea la que provenga desde los rincones más oscuros de la franquicia comiquera. Incluso si uno no es fanático de los cómics, una idea tenía sobre Iron Man, Capitán América, Thor y Hulk antes de abordar las películas, pero el quinteto que personifica a los héroes homónimos que nos ocupan,sólo un puñado selecto de ávidos lectores los conocía. Para el público en general - y acá me incluyo - como para Marvel Studios también, la apuesta de incorporar a las Fases fílmicas a este grupo era arriesgada, pero el riesgo le dará buenos réditos.

 Guardianes se aleja de la ciencia pura y dura que siempre dominó al universo Marvel - obviando el costado mítico de Thor - y finalmente se pega un viaje al espacio exterior para llevar el marco a un nivel cósmico, como ya se nos viene adelantando con el uso de artefactos como el Tesseract y el Aether. Con un poco de Google y Wikepedia encima, el espectador menos avezado podrá inferir hacia donde se dirige la atención de estos artefactos, pero en esta aventura  espacial donde se les da un verdadero nombre. Mas allá de ese nexo, Guardianes se disfruta por sus desvergonzados aires de film de ciencia ficción de los años '90, con muchas pizcas de ese universo expandido que representa Star Wars pero con la mejor tecnología que siempre se puede esperar de productos Marvel.

 Mucho de este aire insuflado tiene crédito en el director y guionista James Gunn, una decisión extraña pero muy acertada, como lo fue en el caso de los hermanos Russo para Captain America 2. Gunn viene del lado de la comedia - su anterior película fue Super, la contra de Kick-Ass - y si bien hay que destacar su asombrosa naturalidad en la dirección de un tanque de semejante calibre, su guión es donde más se nota su talento. Junto a Nicole Perlman, los chistes y las múltiples referencias culturales se hacen sentir a cada momento, ya sea en boca de los protagonistas o en imágenes que es inevitable que te saquen una sonrisa.

 Gran parte de que Guardianes sea un éxito depende también del timing del elenco, y la elección de Chris Pratt como Star-Lord no podía ser más acertada. Pratt tiene un fuerte fondo de comedia - los que lo conozcan como Andy en Parks and Recreation sabrán de lo que hablo - y tras pasar por arduas sesiones de entrenamiento ha encontrado una tonificación que le ha abierto infinidad depuertas hasta para ser el próximo protagonista en la esperada secuela Jurassic World. Pratt es puro carisma, y se potencia con los agregados de una siempre hermosa y letal Zoe Saldana como Gamora, un inesperadamente divertido Dave Bautista como Drax el Destructor, y las voces de Bradley Cooper y Vin Diesel personificando a los robaescenas de Rocket y Groot.

Éste particular dúo, un mapache modificado genéticamente y un árbol humanoide viven a través de las voces de Cooper y Diesel, quienes les entregan matices inesperados, sobre todo Diesel que tiene que repetir una y otra vez la misma frase pero aportando diferente significado en cada realización vocal. Rocket se convertirá en un fan favorite en lo que canta un gallo, pero Groot no se queda atrás y ambos forman una dupla con mucho corazón y picardía.

Guardianes no se detiene en la irreverencia provista de comedia del grupo, sino que también aborda muchas veces costados dramáticos y sale airosa en sus sucesivos intentos. Este inesperado grupo tiene sus fallas internas, y si bien es divertido verlos organizarse por primera vez, los matices de grises abundan, pero esas fallas son las que los hacen aún más grandes viendolos en perspectiva. Y si a todo este conjunto los acompañan increíbles persecuciones y escapes a toda velocidad y colorido por gran parte de la galaxia, mejor aún.

No faltan los cabos sueltos y guiños para la futura secuela y el ensamble con los Vengadores, ni tampoco licencias dentro de la historia que se vuelven moneda común dentro de todas las películas Marvel, pero el conjunto en general es exageradamente superior de lo que uno había esperado. El voto de confianza de Marvel ha demostrado ser una de las grandes aventuras de la ciencia ficción del año. ¿Quién iba a decir que un humano, dos alienígenas, y un mapache y un arbol parlentes serían los grandes héroes de la temporada?

 Calificación: A-


miércoles, 16 de julio de 2014

El planeta de los simios: Confrontación (Dawn of the Planet of the Apes)

  Conocida también como 'El amanecer del planeta de los simios'

Año: 2014.
Género: Acción - Ciencia Ficción - Drama.
País: Estados Unidos.
Duración: 130 minutos.
Dirección: Matt Reeves.
Intérpretes: Andy Serkis, Jason Clarke, Gary Oldman, Keri Russell, Toby Kebbell, Kodi Smit-McPhee, Kirk Acevedo, Nick Thurston, Terry Notary, Karin Konoval, Judy Greer, Jon Eyez, Enrique Murciano.


"Una creciente nación  de simios genéticamente evolucionados, bajo el mando de César, se ve amenazada por un grupo de seres humanos que ha sobrevivido al devastador virus desatado diez años atrás. Alcanzan una frágil paz poco duradera, ya que ambos bandos son llevados al borde de una guerra que decidirá cuál será la especie dominante de la Tierra."

 Nadie esperaba absolutamente nada de Rise of the Planet of the Apes la precuela/reinicio de la saga simia a cargo de Rupert Wyatt en 2011. Quizás fuese por el abismal recibimiento de la reimaginación de Tim Burton en 2001, pero - y acá me incluyo en la manada - la verdad que no le veía la gracia a una historia de comienzos, pero Rise of... me cerró completamente la boca con una historia muy humana y profunda, aderezada con inteligentes escenas de acción, como para no olvidar que estábamos ante una película de verano boreal.

 Tres años después, Matt Reeves toma la posta y redobla la apuesta entregando en Dawn of the Planet of the Apes la anti-película taquillera de mitad de año: una secuela por demás contemplativa que se encarga de dimensionalizar la humanidad del grupo de humanos remanantes como de la naciente nación peluda, en un cóctel explosivo de acción y adrenalina con personajes de carne y hueso - y pelo.

 Luego de una concisa pero esclarecedora secuencia de créditos que nos sitúa diez años luego del final de la primera entrega, la humanidad ha sido diezmada por una mortal gripe y los sobrevivientes han quedado recluidos en pequeños grupos, como es el caso de la colonia residente en una destruída ciudad de San Francisco. El gran giro del comienzo es que no comenzamos a presenciar la historia desde el punto de vista de los humanos, sino desde Caesar y su gran colonia de compañeros en un día rutinario. Caesar es el jefe, y a través de sus desgastados ojos es que vemos como se conduce la manada hoy en día, con un ordenamiento basado en el compañerismo.

Uno de los ligeros errores que había marcado de la anterior entrega era el trazo grueso con el cual estaban delineados los humanos: pérfidos, arrogantes y violentos, en comparación con los pasivos y dominados monos de laboratorio. Algo de ese trazo resiste en el guión de la pareja Rick Jaffa & Amanda Silver pero la balanza se equilibra desde ambos lados: no todos los humanos son máquinas de matar, ni tampoco todos los simios ven a los humanos como una especie ahora inferior. Como reza el póster de la película, quizas el encuentro fortuito de la manada de Caesar con un grupo de humanos liderados por un pensativo Jason Clarke comporte una última oportunidad para lograr la paz, pero la condición humana siempre estará latente y sacará lo peor de los unos y los otros.

 Tanto en un campamento como en el otro hay conflictos, y si bien el espectador pasa un buen tiempo del lado de los humanos, el peso dramático recae totalmente en el liderazgo de Caesar y la excelente interpretación de Andy Serkis, demostrando nuevamente que es el rey de la captura renderizada. Ayudado por unos más que impresionantes efectos digitales - cortesía de la compañía Weta Digital, Serkis es el centro neurálgico de la nueva saga, y le imprime toda su emotividad a un personaje entrañable e inolvidable. Mas allá de un gran elenco humano en el que destacan caras conocidas como Keri Russell y un conflictivo Gary Oldman, el aplauso se lo lleva la otra facción, como el trabajo inmenso de Toby Kebbell como el rebelde simio Koba.

 Y por si fuera poco, los momentos de acción que nos entrega Matt Reeves están brillantemente pensados, y orquestados de manera que llegan en el momento justo y preciso, cuando la tensión entre ambos grupos ha llegado a su punto álgido, como también no los hace saber la palpitante banda sonora compuesta por Michael Giacchino, un tanto repetitiva en su leitmotiv pero que conduce la acción en pantalla de manera fehaciente.

Ya le había confiado mis esperanzas a Reeves desde Cloverfield, y tampoco decepcionó con la fantástica remake Let Me In, por lo cual estoy más que satisfecho con lo logrado en Dawn of the Planet of the Apes, una secuela que deposita nuevamente las esperanzas en que las ideas en Hollywood no están muertas, sino que hace falta un buen director para encausar acción pochoclera bien pensada con personajes por los cuales alentar.

 Calificación: A-


domingo, 13 de julio de 2014

Transformers: La era de la extinción

Año: 2014.
Género: Acción - Aventura - Ciencia Ficción.
País: Estados Unidos - China.
Duración: 165 minutos.
Dirección: Michael Bay.
Intérpretes: Mark Walhberg, Stanley Tucci, Kelsey Grammer, Nicola Peltz, Jack Reynor, Titus Welliver, Sophia Myles, Li Bingbing, T.J. Miller, Thomas Lennon.


"Mientras la humanidad recoge los pedazos luego de la batalla de Chicago, los Autobots y los Decepticons se han evaporado de la faz de la Tierra. Sin embargo, un grupo de poderosos e ingeniosos hombres de negocios y científicos buscan aprender de las incursiones del pasado y traspasan los límites de la tecnología hasta un punto que no pueden controlar."

 Una vez terminadas las dos horas y cuarenta y cinco minutos que dura Transformers: Age of Extinction me di cuenta que no tenía nada severo que objetarle a Michael Bay. Se podrá decir lo que quiera de la calidad narrativa de la película, y de toda la saga en verdad, pero siento que con T4, Bay entrega su momento más explosivo dentro de la línea de los alienígenas de metal.

 Lo que verdaderamente hay que hacer para disfrutar de esta cuarta batalla Autobot es apagar el cerebro y dejarse llevar por el climax extendido que resulta ser toda la propuesta. Y no es moco de pavo decir eso, ya que todo el tiempo uno se puede preguntar ¿Y cuando termina? que, fácil, a la película le faltará media hora para llegar a los créditos. Sí, hay una falta de edición preocupante dentro del método Bay, pero lejos T4 es la iteración de la saga que menos enfurece por sus decisiones de guión y caprichos del director.

 Ehren Kruger parece que aprendió de sus anteriores errores en las partes 2 y 3, y acá lima un poco las asperezas de lo que significa aportarle toques de comedia a un film de aventuras y no marinarse en el exceso. Hay muchas arbitrariedades en la historia, algún que otro cabo suelto, pero nada que termine molestando. No hay que pedirle tridimensionalidad Freudiana a sus personajes, ni grandes giros del guión, pero tampoco falta de respeto para con la platea - como el caso de la 2da parte - y en eso, Kruger satisface las demandas de un peliculón del estilo.

 La decisión de saltar cinco años en el tiempo y pegar borrón y cuenta nueva con un elenco renovado y más adulto con Mark Wahlberg al frente demuestra un atisbo de parte del director por querer cambiar las cosas. Por supuesto, estamos hablando de Michael Bay, mucho cambio no va a haber, así que van a haber explosiones por el sólo hecho de que las haya, persecuciones adrenalínicas, efectos especiales de última tecnología, y el usual fetichismo por seguir bien de cerca los cuartos traseros de la secundaria femenina, cuyo papel en este caso recae en Nicola Peltz, que no desentona con las anteriores féminas de turno y sale bien parada de la batalla que le espera a ella y a su familia, tan bien parada que el rímel nunca se le corre y el humectante labial siempre brillante en su boca.

 Por una vez, los humanos tienen algo de sentido dentro de la trama. El Gobierno quiere eliminar a todo extraterrestre que se le cruce en una racia gigante, y los villanos en Kelsey Grammer y Titus Welliver le hacen frente a la amenaza, mientras que Wahlberg y compañía encarnan al prototipo de familia americana que tanto le gusta mostrar a Bay, acompañados de un Stanley Tucci al cual ningún papel le sale mal.

El universo Bay está vivito y coleando en Transformers: Age of Extinction. No creo que a esta altura alguien entre a la sala esperando ver algo que no es, ni tampoco uno se puede ofender ni juzgarla al mismo nivel de una de Woody Allen. Por supuesto que saldría perdiendo si fuese el caso, pero con T4, Bay sigue demostrando que para romper todo sigue siendo el Rey, y encima le siguen dando plata para cumplirle el capricho. Por eso es que hoy le doy a Michael mis dos pulgares arriba, y celebro que siga rompiendo todo este año, y durante muchos años más.

 Calificación: A


sábado, 12 de julio de 2014

Oculus

Año: 2013.
Género: Terror.
País: Estados Unidos.
Duración: 104 minutos.
Dirección: Mike Flanagan.
Intérpretes: Karen Gillan, Brenton Thwaites, Katee Sackhoff, Rory Cochrane, Annalise Basso, Garrett Ryan, James Lafferty.


"Años atrás un brutal asesinato dejó huérfanos a dos hermanos. En su momento, las autoridades encontraron culpable al hermano, pero la niña siempre aseguró que no había sido su hermano quién había matado a sus padres, si no un espejo maldito que tenían en la casa. Ahora, ya rehabilitado y en sus 20 años, el hermano está listo para empezar de nuevo. Pero la hermana no puede y no quiere olvidar que el espejo, fue el responsable de destrozar a su familia."

 Oculus es el segundo largometraje de Mike Flagagan, cuya primera incursión, Ausencia, se estrenó el año pasado en salas nativas. Con una moderada producción y más alma que sustancia, Flanagan le dio un trasfondo sobrenatural a la historia de dos hermanas, una de las cuales pierde a su esposo en una misteriosa desaparición. La misma problemática se suscita en esta ocasión, donde los hermanos Kaylie y Tim intentan resolver la brutal muerte de sus padres a manos de un espejo siniestro que atrajo el caos y la desesperación a su hogar.

 Esta vez armado con un cuantioso presupuesto y un par de caras conocidas - Karen Gillan de Doctor Who y la incombustible abonada al género Katee Sackhoff de Battlestar Galactica - Flanagan ofrece pocos sustos, pero bien medidos a lo largo de una historia que atrapa y que fuerza al espectador a prestar atención a todo lo que sucede en pantalla. Basada en un cortometraje de factura propia, el director aumenta las expectativas con una narrativa dual, que transita dos líneas temporales: la primera, en la actualidad, con los hermanos Russell ya crecidos y dispuestos a vengar a sus padres, y la secundaria, once años atrás, cuando la familia acaba de mudarse y los problemas comienzan a aparecer poco a poco.

 Mezclar dos tiempos suele terminar en caos absoluto, pero el guión de Flanagan y Jeff Howard se presta a saltar de un lado a otro, confundiendo pero de manera positiva, como si la maligna influencia del espejo trascendiese la pantalla. La edición ayuda mucho a este estado de confusión latente, con muchos cortes ágiles que no entrecortan la acción, sino que crea una simbiosis narrativa que comporta el mejor aspecto del film. La delgada línea entre la realidad y la fantasía se desdibuja a medida que corre el tiempo - y las alarmas de los relojes rechinan una tras otra - y lo que en principio parecía horror puro y duro se transforma en un estudio acerca de la culpa del sobreviviente, la toma de responsabilidades y la negación de los hechos, todo bajo un turbio manto de sombras y figuras siniestras.

Lo mejor que le sale a Oculus es no tomar a su espectador por idiota, y desde el guión se nota un buen trabajo por rellenar los huecos que el intercambio temporal genera, además de una consciencia elevada de parte de sus protagonistas, en especial Gillan, quien lleva adelante el experimento con pericia y astucia. Muchos pensarán que no sucede mucho durante los cien minutos de duración, pero para Flanagan el horror pasa por otro lado. Hay unos cuantos sustos imprevistos, alguna que otra escena sangrienta - la escena de la manzana es altamente perturbadora - pero el marco general de la historia es lo que realmente eleva a Oculus por sobre otras compañeras de género.

 Calificación: B


sábado, 28 de junio de 2014

Transcendence: Identidad virtual

Año: 2014.
Género: Ciencia Ficción.
País: Reino Unido - China - Estados Unidos.
Duración: 119 minutos.
Dirección: Wally Pfister.
Intérpretes: Johnny Depp, Rebecca Hall, Paul Bettany, Morgan Freeman, Cillian Murphy, Kate Mara, Cole Hauser, Clifton Collins Jr., Josh Stewart.


"El impulso de un científico por conquistar la inteligencia artificial toma un giro drástico cuando su consciencia es cargada en uno de esos programas."

 Hay algo muy preocupante en Transcendence y esa es la evidente falta de ganas que hubo al producir un vehículo de lucimiento para el debut como director de Wally Pfister, colaborador de Christopher Nolan y hasta ganador de un Oscar por su labor en fotografía en Inception. Con un equipo técnico al tope de su juego y una idea nada novedosa pero interesante, el film proponía un futuro distópico no muy distante, pero en verdad el resultado es una historia trillada y aburrida, que se deja caer una y otra vez al suelo y nunca levanta vuelo.

 Partiendo de un pálido guión que con su prólogo nos transporta a un mundo devastado por motivos que conoceremos en las tortuosas dos horas de película, la trama escrita por Jack Paglen -en su primer trabajo- no hace muchos esfuerzos porque el espectador se compre la idílica vida de los científicos Will y Evelyn Caster. Absolutamente faltos de carisma y chispa matrimonial para una pareja que lleva junta muchos años, preocupa el nivel de no-actuación de Johnny Depp abandonado a su suerte y engullido por un personaje que no es más que una extensión de su propia persona, totalmente carente de inspiración y, por demás, aburrido.

El otro extremo es una joven talentosa como Rebecca Hall que se cree demasiado su papel como abnegada esposa que hará lo imposible para mantener vivo a su esposo a toda costa, incluso cuando su relación parece más fraternal que otra cosa. Algo simplemente no encaja en la pareja, le falta alma, y para una película que tiene como uno de sus ejes principales el amor que se profesan un personaje al otro, es un error garrafal que se paga con creces.

 El peligro de los avances tecnológicos es el otro pilar fundamental de Transcendence, pero las causas y consecuencias del uso y abuso de dichos avances va perdiendo su tono moral conforme pasa el tiempo y los giros del guión se vayan acumulando. Llega un momento en el cual la credibilidad del espectador simplemente abandona la sala, donde la película entra al cenagoso terreno del cine clase B, hecho que Pfister nunca elige adoptar con los brazos abiertos.

El tono solemne con el que empieza y termina el film no le permite reírse de sí mismo cuando todavía hay tiempo de al menos salvar la experiencia cinematográfica. Ni la experiencia y presencia de Morgan Freeman, ni la solvencia de un buen secundario como Paul Bettany, hacen a la producción menos soporífera. Al menos en el campo técnico no se le puede reprochar nada a Pfister, porque su armatoste se deja ver, y la banda sonora de otro oscarizado, Mychael Danna, acompaña las imágenes y la acción con buen ritmo.

La expectativa por el debut de Wally era demasiado alta y es por eso que quizás duela demasiado ver el resultado en Transcendence, donde la historia y el guión debieron haber tenido un golpe de horno más fuerte, y en la que la idea resulta interesante -aunque recuerde demasiado a Terminator y otras similares- pero la ejecución es atroz. Johnny, anda buscando otro agente porque acá se acabó el amor por vos.

 Calificación: C-


viernes, 27 de junio de 2014

Jersey Boys: Persiguiendo la música

Año: 2014.
Género: Biografía - Drama - Musical.
País: Estados Unidos.
Duración: 134 minutos.
Dirección: Clint Eastwood.
Intérpretes: John Lloyd Young, Vincent Piazza, Erich Bergen, Michael Lomenda, Christopher Walken, Renée Marino, Mike Doyle, Donnie Kehr, Freya Tingley.

"La misma se centra en Frankie Valli y The Four Seasons -él, Bob Gaudio, Tommy DeVito y Nick Massi- y narrará el meteórico relato de cómo un grupo de muchachos de clase obrera del lado equivocado de las vías se convirtió en una de las sensaciones de la música pop norteamericana de todos los tiempos."

Debido a que nací con el último grito de los años '80, no puedo decir que el estreno de Jersey Boys me llegue con fuerza nostálgica, ni tampoco que estoy familiarizado con la obra de teatro en la que se basa el film -de la cual los guionistas adaptaron su propio trabajo-. Pero Clint Eastwood es Clint delante y detrás de las cámaras, y si bien esta biopic parece más una película familiar que él se hizo para sí mismo, tiene los suficientes condimentos como para entretener y mostrar un amable detrás de escenas de la creación del cuarteto musical The Four Seasons.

Los sueños de grandeza usualmente nacen en los lugares más inesperados, y en la mayoría de estos casos es una historia de pobres a ricos. Es así como conocemos a Frankie, un querido ayudante de barbero con una voz de tono angelical, sobreviviendo en un barrio de Jersey en los años '50. Su mejor amigo, el -no tan- pícaro Tommy DeVito, tiene un trío con su hermano y un amigo, el podio ideal para que Frankie haga valer su voz y lograr su sueño de poder cantar. Y así, los mejores amigos emprenderán un viaje hacia el estrellato, donde más personajes se irán uniendo para ir escalando la cima del éxito, coronándose como reyes de la melodía. Como biopic, Jersey Boys funciona porque da a conocer desde un costado íntimo la creación del mito y el cómo llegaron a ser tan importantes. La lujuria que trae aparejada la fama hará mella tarde o temprano, y con ella los problemas económicos y la siempre presente pelea de egos, la gran guadaña que destruye grupos.

El problema del film llega en la manera que está contada la historia. Para durar más de dos horas, el tiempo le basta para presentar a los personajes y nunca aburrir, pero el acercamiento a la trama se nota en la edición apresurada, en la acumulación de escenas y en la sucesión de información, que llega en baldes, que no abruma pero termina afectando al relato en general cuando ciertos detalles son contados llegados a cierto punto de conflicto. No es un flashback, es mas bien una remembranza, pero genera estupor el no haber sabido manejar de una manera más sutil la introducción de un tópico tan importante. Es curioso más bien, pero no deja de generar impacto, además de otros problemas, como la incipiente crisis familiar en el seno de Frankie, su esposa y sus hijas, que aparecen de la nada sin ninguna referencia anterior. El hecho de que todos los integrantes del cuarteto en algún momento rompan la cuarta pared para dirigirse a la platea contando su parte de los hechos -amén de Tommy, que se encarga de encauzar la trama por nosotros- es una arista interesante, pero que puede causar confusión.

Si algo no podía salir mal, era la construcción de los éxitos de los Four Seasons, y la elección del elenco es principal a la hora de transmitir esa voz tan particular. John Lloyd Young interpretó a Valli en la versión teatral y verdaderamente es el alma de la película con una voz increíble, aunque su carisma no sea tan cautivador como el de su compañero Vincent Piazza, que le da varias vueltas con su patotero y envidioso Tommy. La totalidad del elenco es desconocida y eso ayuda a darle un toque de frescura especial, aunque se agradece la incursión de Christopher Walken como el jefe mafioso más benévolo de la historia del cine, en un papel secundario bastante particular y entretenido.

Clint cierra Jersey Boys con una escena musical que transcurre a mitad de los créditos, y si bien es una divertida manera de cerrar su película, se agradece que todo el film no hubiese estado armada a través de escenas del estilo, aunque la vitalidad de dicha construcción es un amable manera de homenajear al cuarteto. En definitiva, una biografía musical que no pasará a la historia por su relevancia, pero que tiene un punto que demostrar, y lo lleva a buen puerto.

 Calificación: B-


jueves, 26 de junio de 2014

Bajo la misma estrella (The Fault in Our Stars)

Año: 2014.
Género: Drama.
País: Estados Unidos.
Duración: 126 minutos.
Dirección: Josh Boone.
Intérpretes: Shailene Woodley, Ansel Elgort, Nat Wolff, Laura Dern Sam Trammell, Willem Dafoe, Lotte Verbeek, David Whalen, Milica, Govich.


"A pesar del milagro médico que ha hecho que su tumor se reduzca y que le ha comprado algunos años más de vida, Hazel nunca ha sido otra cosa más que una paciente terminal. Pero cuando un maravilloso giro inesperado llamado Augustus Waters aparece repentinamente en el Grupo de Apoyo a Niños con Cáncer, su historia está a punto de ser reescrita completamente."

Tenía mucho miedo de que The Fault in Our Stars fuese golpe tras golpe emotivo, de esas películas al estilo My Sister's Keeper que no te dejan respirar del llanto de tan melodramáticas y prefrabricadas que resultan ser. El director Josh Boone debería haberme dejado tranquilo, porque su anterior proeza fílmica -Stuck in Love que se estrenó a fines de año en salas argentinas- tenía personajes bien delineados y un tratamiento romanticón ideal. Una vez terminada la función, y sin haber leído el libro en el que se basa, puedo admitir que The Fault in Our Stars es una deliciosa combinación entre personajes definidos y con personalidad de sobra, y una historia que no se sostiene en los golpes bajos constantes.

Desde el monólogo inicial de presentación de Hazel podemos ver que no estamos frente a otra comedia melodramática. Sí, tiene una banda de sonido que hila un tema pop tras otro y sí, en una historia con protagonistas con diferentes tipos de cáncer no van a escasear los momentos lacrimógenos, pero el tratamiento de la trama en general elige construir a sus personajes, darles dimensión, antes de hacerlos transitar por arduos caminos de autodescubrimiento, duras verdades y el más puro romance. De no ser por el guión de expertos en el tema como Scott Neustadter y Michael H. Weber -la dupla de 500 Days of Summer y la soberbia The Spectacular Now- Hazel y Augustus serían dos jóvenes con el tiempo contado, quejándose de la vida y sin generar una chispa de empatía con el espectador.

Ejemplos tan simples como el cigarrillo en la boca de Gus sería un detalle demasiado hipster y rebuscado, pero en las manos de los guionistas y del director, estos pequeños juegos adquieren un sentido específico, y los personajes de papel y tinta cobran vida en la piel de una pareja tan llena de química como lo son Shailene Woodley y la estrella en ascenso de Ansel Elgort. Ambos compartieron escenas como hermanos en Divergent y en esta ocasión les toca acercarse aún más y entregar sus propios miedos y esperanzas el uno al otro, en una combinación de química casi explosiva, que irradia ternura y candor durante toda la película. Shailene nació para hacer papeles de chica común y corriente y en verdad vende esa fragilidad escondida por un panel de picardía con creces, pero Ansel es la verdadera revelación, con una facilidad increíble para comprar al espectador desde el momento inicial.

No puedo dejar de mencionar a Nat Wolff como el amigo casi ciego de la pareja, actor fetiche del director a estas alturas, y a la dupla parental de Laura Dern y Sam Tramell como los padres de ella, que si bien son secundarios de peso, nunca opacan a la pareja protagónica ni tampoco se terminan mimetizando con el empapelado.

No quería que me gustase The Fault in Our Stars. La histeria colectiva que generaba el libro y la parva de adolescentes hormonadas que me quitaban el libro de las manos mientras lo hojeaba en la Feria del Libro me generaba un rechazo insostenible. El trailer me daba risa. Pero me encanta cuando el cine me sorprende y me hace girar el timón de mis prejuicios, y por eso le agradezco a Josh Boone, por hacerme caer de nuevo en las redes de sus historias, y también por demostrar que en un argumento donde el cáncer parece ser el eje, simplemente sea una excusa para retratar el primer amor de dos personas únicas. Un aplauso Boone, tu próxima adaptación de The Stand del tío Stephen va a ser esperada con ansias.

 Calificación: B+