domingo, 21 de septiembre de 2014

Maze Runner: Correr o Morir (The Maze Runner)

Año: 2014.
Género: Acción - Ciencia Ficción - Misterio.
País: Estados Unidos.
Duración: 113 minutos.
Dirección: Wes Ball.
Intérpretes: Dylan O'Brien, Aml Ameen, Thomas Brodie-Sangster, Ki-hong Lee, Will Poulter, Blake Cooper, Kaya Scodelario, Dexter Darden, Chris Seffield, Jacob Latimore, Patricia Clarkson.


"Un grupo de adolescentes despierta en un espacio conocido como 'El Área', pero no tienen ningún recuerdo más allá de sus nombres. La única forma de escapar parece ser a través de un laberinto cambiante de enormes paredes que guarda a peligrosas criaturas. Solo uno de los adolescentes parece contener el secreto de su escape, oculto en lo profundo de su memoria."

  Cuando en su momento compré y leí Maze Runner: Correr o Morir , no tenía idea que se convertiría en una futura saga juvenil. En la sequía de ideas que transita Hollywood, no era impensado el plan de que el mundo de James Dashner salte a la gran pantalla. Mi mayor miedo era que al terminar la novela, la cantidad de misterios para continuar la trilogía no eran suficientes para querer empezar la segunda entrega, cosa que no sucede en la película de Wes Ball, rellena de acción y con un ritmo adrenalínico que satisface las ansias de una nueva saga adolescente.

 Dominada con asequibilidad por un director novato, y exprimiendo al máximo un presupuesto ínfimo en comparación con este tipo de propuestas, Maze Runner lucha mucho por salir de la larga sombra que generó The Hunger Games, y si bien no es tan pontente en su alegoría social, le juega cabeza a cabeza en cuanto al manejo de la acción y la creación de un mundo distópico. Una amalgama entre Lost y El Señor de las Moscas como grandes exponentes, el mundo donde transcurre la historia es uno sencillo, que utiliza sus debilidades presupuestarias y las convierte en fortalezas, donde el minimalismo ayuda a la sensación de abandono que sufren los jóvenes dejados a su suerte en el centro mismo de una pesadilla laberíntica.

 La fuerza, la entrada del espectador hacia la aventura, recae en los hombros de Dylan O'Brien, ese secundario que tanto fervor provoca en la serie Teen Wolf, y que finalmente deja de ser el mejor amigo para convertirse en un señorito protagonista, audaz y curioso por demás, comandando a un grupo de jóvenes actores que se van destacando y dando matices interesantes y oscuros pero no tanto.

 Dejando de lado la exasperación de todo producto apuntado a las masas púberes y la manía de tener que sobreexplicar todo para que no se pierda detalle alguno, la adaptación de la novela - a cargo de Noah Oppenheim, Grant Pierce Myers y T.S. Nowlin - no se siente como si seis manos hubiesen trabajado en la misma, y hay coherencia y elipsis donde las tiene que haber, creando un producto de fácil digestión. Recuerdo algún que otro detalle clave de la trama, pero las escenas finales claramente han sido adulteradas para atraer a los sectores que no han leído el libro, y se sientan cómodos con que algunas respuestas han sido contestadas, y la semilla de un futuro ha sido plantada de manera efectiva.

Es más que obvio que este fin de semana, Maze Runner logrará una victoria en la taquilla que le asegurará llevar a buen puerto la saga hasta el final de la trilogía. De momento, tenemos entre manos una digna saga juvenil, vertiginosa, con un buen elenco joven, que augura buenos momentos de aventura y tensión.

 Calificación: B


martes, 16 de septiembre de 2014

Las Insoladas

Año: 2014
Género: Comedia.
País: Argentina

Duración: 93 minutos.
Dirección: Gustavo Taretto.
Intérpretes:Carla Peterson, Luisana Lopilato, Marina Bellati, Elisa Carricajo, Maricel Alvarez, Violeta Urtizberea.


"Buenos Aires, diciembre de 1995. Seis amigas y compañeras de una clase de salsa, todas ellas con personalidades muy diferentes, comienzan a imaginar un mismo sueño: pasar dos semanas de vacaciones en el Caribe. Pero su realidad económica no les permite salir de esa terraza en pleno centro de la ciudad, donde cada semana comparten la ceremonia de tomar sol. Ellas quieren lucir divinas: esa noche se presentan en un concurso de salsa, cuyo premio es el dinero que las acercaría al ansiado viaje. Pero es el sábado más caluroso del año y el sol convierte el deseo de Cuba en una obsesión."

 Luego de la ingeniosa y celebrada Medianeras, Gustavo Taretto vuelve a utilizar como base fundacional un corto de su autoría para extenderlo a largometraje. Al igual que la mencionada Medianeras, Las Insoladas surgió en 2002 como una pequeña historia, donde dos amigas se dedicaban a abrasarse en pleno verano en la terraza de su edificio. Esas dos amigas ahora son seis, y todas comparten la misma ambición: juntar plata e irse de vacaciones quince días a Cuba.

 Los peligros de estirar una historia que funcionaba desde un corto son muchos, y en la aventura de arriesgar, se puede ganar un poco, pero también se puede perder. El resultado de Taretto es una comedia sutil, light, que retrata con cierto nivel de agudeza la amistad femenina, y también un claro reflejo de lo que significaba el pertenecer en los años '90, cuando el dólar en el país estaba en relación 1=1 con el peso, y la clase media disfrutaba de viajes a lugares paradisíacos... menos las protagonistas, aisladas en una terraza que, poco a poco, les va cociendo las mentes a lo largo de una tarde a la cual el adjetivo calurosa le queda chico.

 Los desaciertos de Las Insoladas son pocos. Por un lado, aún con un guión sólido de parte del director - crear seis mujeres bien definidas aunque un poco unidemensionales no es poca cosa para un guionista hombre - en el terreno de la comedia hay pocas situaciones en las cuales las carcajadas brotan con facilidad. Muchos de los diálogos son inteligentes, llevados a buen puerto por un grupo selecto de actrices bien elegidas para cada uno de los papeles, que elevan el nivel del libreto, relleno de mañierismos y detalles de la época, mientras que otros momentos y situaciones se notan forzados y no cargan el mismo contenido de hilaridad. Este desnivel no termina de adecuarse, y el resultado general es amable, aún cuando hay escenas muy destacables a lo largo del metraje. Falta empuje, y mas decisión para terminar de redondear un buen producto, que podría haber resultado una comedia más efectiva.

Los aciertos, por otro lado, le da otro gusto muy diferente al film. La fotografía es alucinante, creando un contraste muy logrado entre colores fuertes y la ciudad, ruidosa como siempre, en matices de blanco y negro, con un filtro dorado que ayuda a crear una sensación de sofocamiento compartido con el elenco, ayudando a esos gráficos que van mostrando poco a poco como sube la temperatura a lo largo del día.

 La unicidad, el estandarte que presenta Las Insoladas para equilibrar la balanza, son sus actrices, muy bien personificadas por un plantel de hermosas mujeres, donde sobresalen por encima de las otras Violeta Urtizberea con sus letales ocurrencias, y Marina Bellati como la problemática Vale. En general, todas tienen un ritmo chispeante y se retroalimenten las unas de las otras, creando esa sensación de que ya las conocemos muy bien, desde hace tiempo.

Le tenía bastante fe al estreno de Las Insoladas, y si bien no colmó las expectativas que generé hasta el momento de su visionado, es una gran entrada dentro de lo que significa la nueva oleada de cine comercial nativo. Sin duda alguna, no pasará desapercibida en las carteleras.

 Calificación: B

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Si decido quedarme ( If I Stay)


Año: 2014.
Género: Drama.
País: Estados Unidos.
Duración: 107 minutos.
Dirección: R.J. Cutler.
Intérpretes: Chloë Grace Moretz, Jamie Blackley, Mireille Enos, Joshua Leonard, Stacy Keach, Liana Liberato, Lauren Lee Smith, Aisha Hinds, Jakob Davies.


"Mia Hall pensaba que la decisión más difícil que iba a enfrentar era si debería perseguir sus sueños musicales o si debía seguir un camino diferente con Adam, el amor de su vida. Pero lo que debió haber sido un paseo familiar sin preocupaciones hace que todo cambie en un instante y ahora su propia vida pende de un hilo."

 Nueva propuesta lacrimógena para adolescentes, basada en la novela juvenil de Gayle Forman, publicada en 2009. Al contrario que el éxito de género por antomomasia que resultó The Fault in Our Stars, If I Stay no llegó tarde y por eso se verá perjudicada, simplemente es un film menor y muy manipulador, que no consigue esconder con entereza los lugares comunes del género que visita en reiteradas oportunidades.

Como ya lo demostrase con la liviana remake de Carrie el año pasado, Chloë Grace Moretz se va consagrando poco a poco como la genial actriz de su generación que es, y no importa la calidad del producto donde participe, ella siempre sale adelante y a todo pulmón. El drama que le toca vivir en esta ocasión tiene momentos paupérrimos y muy mal escritos, que se trasladan aún peor a la pantalla grande, pero ella es una campeona y saca adelante cualquier crisis que se le presente.

En la piel de la sensible Mia, Moretz representa a un pez fuera del agua incluso en su seno familiar, donde madre, padre y hermano menor, todos fanáticos de la música rock y punk, giran en torno a ella, adicta desde temprana edad a la música clásica. Esta extrañeza propia se acrecienta con el oportuno arribo de un cortejante, Adam, la estrella de rock del pueblo, que la empujará fuera de su zona de confianza.

 Desconozco el tratamiento de las relaciones de los personajes en el libro, pero Moretz y su compañero Jamie Blackley gozan de un módico nivel de química, simplemente superados por el extraño amor que se profesan los padres encarnados por la genial Mireille Enos y Joshua Leonard. Pasando el endeble círculo romántico - que debería ser una fuerza imponente, el corazón de la película - un giro en el guión que es preferible no develar en este momento cimenta el trayecto que seguirá el film.

A partir de ahí, ni el libreto de Shauna Cross - escribió la irreverente Whip It - ni el debut sin pena ni gloria del director R.J. Cutler - el interesante documental The September Issue -  logran hacer levantar vuelo a una trama desprovista de corazón y buenos momentos. La condición bordeante en el realismo mágico que toma If I Stay se nota pesada, y va pesando más conforme pasa el tiempo, fragmentando la estructura narrativa con muchos saltos temporales y abuso de flashbacks, claramente los únicos recursos posibles que tenía a su disposición Cutler.

If I Stay funciona para ir al cine, lagrimear a mares y salir, comentando que dura que fue la película, que genial es el papel de Chloe, y salir corriendo a comprar el libro en el que se basó. Con el correr de las horas, la historia se irá esfumando y quedará en el olvido. Una pena, porque una actriz tan joven se merece plataformas de salto mucho más sugerentes que una undécima adaptación literaria del estilo.

Calificación: C

miércoles, 20 de agosto de 2014

Relatos Salvajes

Año: 2014.
Género: Comedia - Drama - Thriller.
País: Argentina - España.
Duración: 122 minutos.
Dirección: Damián Szifrón.
Intérpretes: Ricardo Darín, Oscar Martínez, Leonardo Sbaraglia, Erica Rivas, Rita Cortese, Julieta Zylberberg, María Onetto, Osmar Nuñez, María Marull, Nancy Dupláa, Mónica Villa.


"Un ingeniero experto en demoliciones, la moza y la cocinera de un parador de mala muerte, el pasajero de un vuelo, una novia en su noche de bodas, un magnate enfrentado a una difícil situación familiar y un conductor se ven súbitamente envuelto en diferentes situaciones donde la violencia es la única salida."

 Semanas después de haber visto Relatos Salvajes todavía no puedo sacarme esa sonrisa de la cara cada vez que recuerdo algún momento de la película.

 Casi nueve años después de su última incursión en el cine, Damian Szifrón se tomó su tiempo pero el resultado es insoslayable: estamos frente al éxito taquillero nacional del año, ese que genera alabanzas tanto del público y de la crítica y cuyo boca a boca será la comidilla de todos los lugares públicos. No estoy exagerando, y si exagero, no le hace mal a una película que en el mercado actual nacional del cine, viene a reivindicar lo que significa el buen cine comercial del país.

 A través de seis historias cuyo único nexo es la liberación del mosntruo de la violencia que llevamos todos dentro, Szifrón construye un largometraje de vuelo internacional, que nada tiene que envidiarle a grandes producciones norteamericanas. Relatos Salvajes es prácticamente un film inclasificable: podría ser una comedia - negrísima, si vamos al caso - un thriller - sus momentos de suspenso están muy bien cronometrados - o hasta un drama - el peso dramático existe - pero en general la mezcla de tonos y ese total desdén por evadir clasificación alguna es lo que la hacen aún más grande.

Como director, Szifrón sabe lo que quiere y el estilo con el que filma denota una persona precisa, que sabe lo que quiere y eso se refleja en pantalla. Como guionista, el toque argentino se encuentra fuertemente presente en cada historia, pero cada historia tiene un aire humano universal, esa mezcla entre impotencia y justicia por mano propia, que es imposible no generar empatía con alguna u otra situación.

A cada relato lo acompaña también un elenco fascinante, la créme de la créme nacional, ya sea desde la pequeña participación de Dario Grandinetti la hilarante Pasternak, el contraste de la rudeza de Rita Cortese y la bondad personificada de Julieta Zylberberg en Las Ratas, pasando por la solvencia de Ricardo Darín y Oscar Martínez en Bombita y La Propuesta respectivamente - la primera de seguro con visos a convertirse en una favorita de la gente.

Ciertos puntos álgidos, sin embargo, son el segmento El Más Fuerte, donde el estirado personaje de Leonardo Sbaraglia la pasa mal en un hermoso paisaje en el norte del país, y el corto final, Hasta que la muerte nos separe, donde Erica Rivas demuestra una vez más que es un tesoro nacional, personificado a una flamante novia que se entera de lo peor en su casamiento.

Relatos Salvajes es una experiencia cinéfila única, con un director cuyos trabajos se hacen desear, pero cuando llegan arremeten con todo y nos dan los mejores momentos del cine nativo. Una cita imperdible para conectar con el animal salvaje que todos llevamos dentro.

 Calificación: A


martes, 5 de agosto de 2014

12 horas para sobrevivir (The Purge - Anarchy)

Año: 2014.
Género: Acción - Thriller.
País: Estados Unidos.
Duración: 103 minutos.
Dirección: James DeMonaco.
Intérpretes: Frank Grillo, Carmen Ejogo, Zack Gilford, Kiele Sanchez, Zoê Soul, Justina Machado, John Beasley, Jack Conley, Michael K. Williams, Edwin Hodge.


"Un vigilante aprovecha las 12 horas de la Purga para eliminar criminales en venganza por la muerte de su hijo, pero deberá ayudar a algunos inocentes en riesgo durante ese lapso en los que la Policía no puede ser llamada, los hospitales no brindan atención y el homicidio es legal."

La principal crítica que se le hizo el año pasado a The Purge era que, debido a los estándares de presupuesto manejados en la productora Blumhouse, la trama se encontraba contenida en los confines de una mansión. La promesa de una batalla campal en las calles entonces se esfumaba poco a poco, ateniéndonos a la desabrida trama de una familia atacada por un motivo más que simplista.

 Con el presupuesto triplicado, finalmente la acción se hace presente en las calles, y en The Purge: Anarchy, lo que fallaba en la idea de suspenso y home invasion ahora es un thriller que cumple tímidamente lo que el concepto pergreñado por James DeMonaco siempre quiso mostrar: la peor cara de una sociedad desmoronada y entregada a su estado más salvaje.

Todo esto no quiere decir que Anarchy sea una brillante crítica social. Está a años luz de eso, y sí al menos es un escalón superior a su predecesora. A DeMonaco no le interesa poner al espectador frente a una situación incómoda y dejarlo pensando durante toda la semana frente al crisol moral de su guión y sus protagonistas. Al director lo que le interesa es una situación donde la angustia vaya subiendo poco a poco y estalle en el peor de los momentos, que los ciudadanos se enfrenten unos a otros y que todo termine como empezó: con el pitido escalofriante de una sirena.

Los personajes siguen siendo caricaturas un tanto forzadas, pero al menos ahora el espectador tiene de donde elegir. El principal es Frank Grillo como un parco hombre queriendo vengar la muerte de su hijo, una pareja joven - Kiele Sanchez y Zack Gilford - queriendo escapar de la Purga pero cayendo en medio de ella, y por último una madre y su hija - Carmen Ejogo y Zoe Soul, quienes obviamente se verán metidas en medio del embrollo. También habrá un grupo anti-Purga liderado por Michael K. Williams, todos en una pelea a campo traviesa por sobrevivir la noche anual de matanza establecida por los Padres Fundadores.

Y así, entre el caos organizado y una muerte tras otra, Anarchy DeMonaco se divierte saliendo de la zona de confianza de la primera entrega y si sumerge en la anarquía de fuego, a la cual todavía le quedan varias preguntas por contestar, pero que de seguro serán contestadas en siguientes secuelas, que esperemos tomen otros aspectos interesantes del concepto de la Purga, porque una repetición de lo mismo - y todos los años - cansa enseguida.

 Calificación: B

domingo, 3 de agosto de 2014

Lore

Año: 2012.
Género: Drama bélico.
País: Alemania - Australia - Reino Unido.
Duración: 109 minutos.
Dirección: Cate Shortland.
Intérpretes: Saskia Rosendahl, Kai Malina, Nele Trebs, Ursina Lardi, Hans-Jochen Wagner, André Frid, Mika Seidel, Eva-Maria Hagen.


"Cuando el nazismo cae, Lore conduce a sus hermanos en un viaje que los expone a la verdad de las creencias de sus padres. Un encuentro con un misterioso refugiado fuerza a Lore a confiar en una persona que siempre se le ha enseñado a odiar. La vida le demuestra que quizás no todo fue como siempre creyó."

 Con bastante más retraso que su compañera de terna a los Oscar a Mejor Película Extranjera -Kon-Tiki, estrenada el pasado diciembre- finalmente llega a las pantallas nativas una nueva dosis de drama de la Segunda Guerra Mundial, que nunca falta en las carteleras, de la mano de Cate Shortland y su Lore.

 La trama del film nos transporta directamente a los estertores de muerte del régimen nazi de Hitler, donde la familia de un oficial fascista debe aceptar que el sueño en el cual se han visto inmersos durante estos años ha terminado de forma abrupta, y ahora lo único que les queda es escapar raudamente, antes de que los Aliados los alcancen. En el centro de esta familia rota se encuentra Hannelore, la Lore del título, una joven que de pronto debe asumir que el mundo en el que fue criada no existe más, y que además debe hacerse cargo de sus cuatro hermanos mientras sus padres enfrentan las consecuencias de sus actos. Y no sólo Lore deberá sacar adelante a los restos de su familia a través de un viaje larguísimo y lleno de peligros, sino que el despertar sexual llegará en el momento menos indicado para ella.

Basada en un tercio de la novela The Dark Room de Rachel Seiffert -el mejorcito de los tres, digamos- el guión de la misma Shortland y Robin Mukherjee se toma un par de licencias creativas con tal de amalgamar un poco las situaciones azarosas de Lore y sus hermanos, y crear un poco más de cohesión narrativa que la novela. Aún así, Lore sigue siendo brutal y acongojante, mezclando paisajes capturados con hermosura gracias a la fotografía de Adam Arkapaw y cuerpos corruptos dejados a la intemperie, vejados y cubiertos de sangre.

 Al mejor estilo de una road movie, si se quiere, Lore y sus hermanos deben sortear un sinfín de situaciones terribles, que ningún chico de esa edad debería soportar, y la visión infantil de los menores genera el contraste más interesante de la película contra la adusta crianza de Lore, que la empuja a odiar todo lo que es diferente a ella. Sin la gran interpretación de la nuevísima Saskia Rosendahl en su primera incursión cinematográfica creo que el film hubiese sido vastamente inferior, ya que Rosendahl logra reunir en su sola persona ese temor a lo desconocido, ese miedo a la otra persona, pero también ese debate interno entre el deseo y el deber que prácticamente no la deja respirar.

Muchos le escaparán a Lore por miedo a la repetición del tópico que maneja, pero el pulso de la directora y un gran protagónico surgen como las mejores aristas que tiene el film australiano para dejar disfrutar de este doloroso viaje a través de la historia.

 Calificación: B


miércoles, 30 de julio de 2014

Guardianes de la Galaxia

Año: 2014.
Género: Acción - Aventura - Ciencia Ficción.
País: Estados Unidos.
Duración: 121 minutos.
Dirección: James Gunn.
Intérpretes: Chris Pratt, Zoe Saldana, Dave Bautista, Vin Diesel (voz), Bradley Cooper (voz), Lee Pace, Michael Rooker, Karen Gillan, Djimon Hounsou,  John C. Reilly, Glenn Close, Benicio del Toro.


"En los lejanos confines del espacio, un piloto americano llamado Peter Quill se encuentra inmerso en una persecución luego de robar un extraño orbe codiciado por el implacable Ronan el Acusador."

  De todas las películas que se han realizado dentro del Universo Cinemático de Marvel, quizás Guardianes de la Galaxia sea la que provenga desde los rincones más oscuros de la franquicia comiquera. Incluso si uno no es fanático de los cómics, una idea tenía sobre Iron Man, Capitán América, Thor y Hulk antes de abordar las películas, pero el quinteto que personifica a los héroes homónimos que nos ocupan,sólo un puñado selecto de ávidos lectores los conocía. Para el público en general - y acá me incluyo - como para Marvel Studios también, la apuesta de incorporar a las Fases fílmicas a este grupo era arriesgada, pero el riesgo le dará buenos réditos.

 Guardianes se aleja de la ciencia pura y dura que siempre dominó al universo Marvel - obviando el costado mítico de Thor - y finalmente se pega un viaje al espacio exterior para llevar el marco a un nivel cósmico, como ya se nos viene adelantando con el uso de artefactos como el Tesseract y el Aether. Con un poco de Google y Wikepedia encima, el espectador menos avezado podrá inferir hacia donde se dirige la atención de estos artefactos, pero en esta aventura  espacial donde se les da un verdadero nombre. Mas allá de ese nexo, Guardianes se disfruta por sus desvergonzados aires de film de ciencia ficción de los años '90, con muchas pizcas de ese universo expandido que representa Star Wars pero con la mejor tecnología que siempre se puede esperar de productos Marvel.

 Mucho de este aire insuflado tiene crédito en el director y guionista James Gunn, una decisión extraña pero muy acertada, como lo fue en el caso de los hermanos Russo para Captain America 2. Gunn viene del lado de la comedia - su anterior película fue Super, la contra de Kick-Ass - y si bien hay que destacar su asombrosa naturalidad en la dirección de un tanque de semejante calibre, su guión es donde más se nota su talento. Junto a Nicole Perlman, los chistes y las múltiples referencias culturales se hacen sentir a cada momento, ya sea en boca de los protagonistas o en imágenes que es inevitable que te saquen una sonrisa.

 Gran parte de que Guardianes sea un éxito depende también del timing del elenco, y la elección de Chris Pratt como Star-Lord no podía ser más acertada. Pratt tiene un fuerte fondo de comedia - los que lo conozcan como Andy en Parks and Recreation sabrán de lo que hablo - y tras pasar por arduas sesiones de entrenamiento ha encontrado una tonificación que le ha abierto infinidad depuertas hasta para ser el próximo protagonista en la esperada secuela Jurassic World. Pratt es puro carisma, y se potencia con los agregados de una siempre hermosa y letal Zoe Saldana como Gamora, un inesperadamente divertido Dave Bautista como Drax el Destructor, y las voces de Bradley Cooper y Vin Diesel personificando a los robaescenas de Rocket y Groot.

Éste particular dúo, un mapache modificado genéticamente y un árbol humanoide viven a través de las voces de Cooper y Diesel, quienes les entregan matices inesperados, sobre todo Diesel que tiene que repetir una y otra vez la misma frase pero aportando diferente significado en cada realización vocal. Rocket se convertirá en un fan favorite en lo que canta un gallo, pero Groot no se queda atrás y ambos forman una dupla con mucho corazón y picardía.

Guardianes no se detiene en la irreverencia provista de comedia del grupo, sino que también aborda muchas veces costados dramáticos y sale airosa en sus sucesivos intentos. Este inesperado grupo tiene sus fallas internas, y si bien es divertido verlos organizarse por primera vez, los matices de grises abundan, pero esas fallas son las que los hacen aún más grandes viendolos en perspectiva. Y si a todo este conjunto los acompañan increíbles persecuciones y escapes a toda velocidad y colorido por gran parte de la galaxia, mejor aún.

No faltan los cabos sueltos y guiños para la futura secuela y el ensamble con los Vengadores, ni tampoco licencias dentro de la historia que se vuelven moneda común dentro de todas las películas Marvel, pero el conjunto en general es exageradamente superior de lo que uno había esperado. El voto de confianza de Marvel ha demostrado ser una de las grandes aventuras de la ciencia ficción del año. ¿Quién iba a decir que un humano, dos alienígenas, y un mapache y un arbol parlentes serían los grandes héroes de la temporada?

 Calificación: A-


miércoles, 16 de julio de 2014

El planeta de los simios: Confrontación (Dawn of the Planet of the Apes)

  Conocida también como 'El amanecer del planeta de los simios'

Año: 2014.
Género: Acción - Ciencia Ficción - Drama.
País: Estados Unidos.
Duración: 130 minutos.
Dirección: Matt Reeves.
Intérpretes: Andy Serkis, Jason Clarke, Gary Oldman, Keri Russell, Toby Kebbell, Kodi Smit-McPhee, Kirk Acevedo, Nick Thurston, Terry Notary, Karin Konoval, Judy Greer, Jon Eyez, Enrique Murciano.


"Una creciente nación  de simios genéticamente evolucionados, bajo el mando de César, se ve amenazada por un grupo de seres humanos que ha sobrevivido al devastador virus desatado diez años atrás. Alcanzan una frágil paz poco duradera, ya que ambos bandos son llevados al borde de una guerra que decidirá cuál será la especie dominante de la Tierra."

 Nadie esperaba absolutamente nada de Rise of the Planet of the Apes la precuela/reinicio de la saga simia a cargo de Rupert Wyatt en 2011. Quizás fuese por el abismal recibimiento de la reimaginación de Tim Burton en 2001, pero - y acá me incluyo en la manada - la verdad que no le veía la gracia a una historia de comienzos, pero Rise of... me cerró completamente la boca con una historia muy humana y profunda, aderezada con inteligentes escenas de acción, como para no olvidar que estábamos ante una película de verano boreal.

 Tres años después, Matt Reeves toma la posta y redobla la apuesta entregando en Dawn of the Planet of the Apes la anti-película taquillera de mitad de año: una secuela por demás contemplativa que se encarga de dimensionalizar la humanidad del grupo de humanos remanantes como de la naciente nación peluda, en un cóctel explosivo de acción y adrenalina con personajes de carne y hueso - y pelo.

 Luego de una concisa pero esclarecedora secuencia de créditos que nos sitúa diez años luego del final de la primera entrega, la humanidad ha sido diezmada por una mortal gripe y los sobrevivientes han quedado recluidos en pequeños grupos, como es el caso de la colonia residente en una destruída ciudad de San Francisco. El gran giro del comienzo es que no comenzamos a presenciar la historia desde el punto de vista de los humanos, sino desde Caesar y su gran colonia de compañeros en un día rutinario. Caesar es el jefe, y a través de sus desgastados ojos es que vemos como se conduce la manada hoy en día, con un ordenamiento basado en el compañerismo.

Uno de los ligeros errores que había marcado de la anterior entrega era el trazo grueso con el cual estaban delineados los humanos: pérfidos, arrogantes y violentos, en comparación con los pasivos y dominados monos de laboratorio. Algo de ese trazo resiste en el guión de la pareja Rick Jaffa & Amanda Silver pero la balanza se equilibra desde ambos lados: no todos los humanos son máquinas de matar, ni tampoco todos los simios ven a los humanos como una especie ahora inferior. Como reza el póster de la película, quizas el encuentro fortuito de la manada de Caesar con un grupo de humanos liderados por un pensativo Jason Clarke comporte una última oportunidad para lograr la paz, pero la condición humana siempre estará latente y sacará lo peor de los unos y los otros.

 Tanto en un campamento como en el otro hay conflictos, y si bien el espectador pasa un buen tiempo del lado de los humanos, el peso dramático recae totalmente en el liderazgo de Caesar y la excelente interpretación de Andy Serkis, demostrando nuevamente que es el rey de la captura renderizada. Ayudado por unos más que impresionantes efectos digitales - cortesía de la compañía Weta Digital, Serkis es el centro neurálgico de la nueva saga, y le imprime toda su emotividad a un personaje entrañable e inolvidable. Mas allá de un gran elenco humano en el que destacan caras conocidas como Keri Russell y un conflictivo Gary Oldman, el aplauso se lo lleva la otra facción, como el trabajo inmenso de Toby Kebbell como el rebelde simio Koba.

 Y por si fuera poco, los momentos de acción que nos entrega Matt Reeves están brillantemente pensados, y orquestados de manera que llegan en el momento justo y preciso, cuando la tensión entre ambos grupos ha llegado a su punto álgido, como también no los hace saber la palpitante banda sonora compuesta por Michael Giacchino, un tanto repetitiva en su leitmotiv pero que conduce la acción en pantalla de manera fehaciente.

Ya le había confiado mis esperanzas a Reeves desde Cloverfield, y tampoco decepcionó con la fantástica remake Let Me In, por lo cual estoy más que satisfecho con lo logrado en Dawn of the Planet of the Apes, una secuela que deposita nuevamente las esperanzas en que las ideas en Hollywood no están muertas, sino que hace falta un buen director para encausar acción pochoclera bien pensada con personajes por los cuales alentar.

 Calificación: A-


domingo, 13 de julio de 2014

Transformers: La era de la extinción

Año: 2014.
Género: Acción - Aventura - Ciencia Ficción.
País: Estados Unidos - China.
Duración: 165 minutos.
Dirección: Michael Bay.
Intérpretes: Mark Walhberg, Stanley Tucci, Kelsey Grammer, Nicola Peltz, Jack Reynor, Titus Welliver, Sophia Myles, Li Bingbing, T.J. Miller, Thomas Lennon.


"Mientras la humanidad recoge los pedazos luego de la batalla de Chicago, los Autobots y los Decepticons se han evaporado de la faz de la Tierra. Sin embargo, un grupo de poderosos e ingeniosos hombres de negocios y científicos buscan aprender de las incursiones del pasado y traspasan los límites de la tecnología hasta un punto que no pueden controlar."

 Una vez terminadas las dos horas y cuarenta y cinco minutos que dura Transformers: Age of Extinction me di cuenta que no tenía nada severo que objetarle a Michael Bay. Se podrá decir lo que quiera de la calidad narrativa de la película, y de toda la saga en verdad, pero siento que con T4, Bay entrega su momento más explosivo dentro de la línea de los alienígenas de metal.

 Lo que verdaderamente hay que hacer para disfrutar de esta cuarta batalla Autobot es apagar el cerebro y dejarse llevar por el climax extendido que resulta ser toda la propuesta. Y no es moco de pavo decir eso, ya que todo el tiempo uno se puede preguntar ¿Y cuando termina? que, fácil, a la película le faltará media hora para llegar a los créditos. Sí, hay una falta de edición preocupante dentro del método Bay, pero lejos T4 es la iteración de la saga que menos enfurece por sus decisiones de guión y caprichos del director.

 Ehren Kruger parece que aprendió de sus anteriores errores en las partes 2 y 3, y acá lima un poco las asperezas de lo que significa aportarle toques de comedia a un film de aventuras y no marinarse en el exceso. Hay muchas arbitrariedades en la historia, algún que otro cabo suelto, pero nada que termine molestando. No hay que pedirle tridimensionalidad Freudiana a sus personajes, ni grandes giros del guión, pero tampoco falta de respeto para con la platea - como el caso de la 2da parte - y en eso, Kruger satisface las demandas de un peliculón del estilo.

 La decisión de saltar cinco años en el tiempo y pegar borrón y cuenta nueva con un elenco renovado y más adulto con Mark Wahlberg al frente demuestra un atisbo de parte del director por querer cambiar las cosas. Por supuesto, estamos hablando de Michael Bay, mucho cambio no va a haber, así que van a haber explosiones por el sólo hecho de que las haya, persecuciones adrenalínicas, efectos especiales de última tecnología, y el usual fetichismo por seguir bien de cerca los cuartos traseros de la secundaria femenina, cuyo papel en este caso recae en Nicola Peltz, que no desentona con las anteriores féminas de turno y sale bien parada de la batalla que le espera a ella y a su familia, tan bien parada que el rímel nunca se le corre y el humectante labial siempre brillante en su boca.

 Por una vez, los humanos tienen algo de sentido dentro de la trama. El Gobierno quiere eliminar a todo extraterrestre que se le cruce en una racia gigante, y los villanos en Kelsey Grammer y Titus Welliver le hacen frente a la amenaza, mientras que Wahlberg y compañía encarnan al prototipo de familia americana que tanto le gusta mostrar a Bay, acompañados de un Stanley Tucci al cual ningún papel le sale mal.

El universo Bay está vivito y coleando en Transformers: Age of Extinction. No creo que a esta altura alguien entre a la sala esperando ver algo que no es, ni tampoco uno se puede ofender ni juzgarla al mismo nivel de una de Woody Allen. Por supuesto que saldría perdiendo si fuese el caso, pero con T4, Bay sigue demostrando que para romper todo sigue siendo el Rey, y encima le siguen dando plata para cumplirle el capricho. Por eso es que hoy le doy a Michael mis dos pulgares arriba, y celebro que siga rompiendo todo este año, y durante muchos años más.

 Calificación: A


sábado, 12 de julio de 2014

Oculus

Año: 2013.
Género: Terror.
País: Estados Unidos.
Duración: 104 minutos.
Dirección: Mike Flanagan.
Intérpretes: Karen Gillan, Brenton Thwaites, Katee Sackhoff, Rory Cochrane, Annalise Basso, Garrett Ryan, James Lafferty.


"Años atrás un brutal asesinato dejó huérfanos a dos hermanos. En su momento, las autoridades encontraron culpable al hermano, pero la niña siempre aseguró que no había sido su hermano quién había matado a sus padres, si no un espejo maldito que tenían en la casa. Ahora, ya rehabilitado y en sus 20 años, el hermano está listo para empezar de nuevo. Pero la hermana no puede y no quiere olvidar que el espejo, fue el responsable de destrozar a su familia."

 Oculus es el segundo largometraje de Mike Flagagan, cuya primera incursión, Ausencia, se estrenó el año pasado en salas nativas. Con una moderada producción y más alma que sustancia, Flanagan le dio un trasfondo sobrenatural a la historia de dos hermanas, una de las cuales pierde a su esposo en una misteriosa desaparición. La misma problemática se suscita en esta ocasión, donde los hermanos Kaylie y Tim intentan resolver la brutal muerte de sus padres a manos de un espejo siniestro que atrajo el caos y la desesperación a su hogar.

 Esta vez armado con un cuantioso presupuesto y un par de caras conocidas - Karen Gillan de Doctor Who y la incombustible abonada al género Katee Sackhoff de Battlestar Galactica - Flanagan ofrece pocos sustos, pero bien medidos a lo largo de una historia que atrapa y que fuerza al espectador a prestar atención a todo lo que sucede en pantalla. Basada en un cortometraje de factura propia, el director aumenta las expectativas con una narrativa dual, que transita dos líneas temporales: la primera, en la actualidad, con los hermanos Russell ya crecidos y dispuestos a vengar a sus padres, y la secundaria, once años atrás, cuando la familia acaba de mudarse y los problemas comienzan a aparecer poco a poco.

 Mezclar dos tiempos suele terminar en caos absoluto, pero el guión de Flanagan y Jeff Howard se presta a saltar de un lado a otro, confundiendo pero de manera positiva, como si la maligna influencia del espejo trascendiese la pantalla. La edición ayuda mucho a este estado de confusión latente, con muchos cortes ágiles que no entrecortan la acción, sino que crea una simbiosis narrativa que comporta el mejor aspecto del film. La delgada línea entre la realidad y la fantasía se desdibuja a medida que corre el tiempo - y las alarmas de los relojes rechinan una tras otra - y lo que en principio parecía horror puro y duro se transforma en un estudio acerca de la culpa del sobreviviente, la toma de responsabilidades y la negación de los hechos, todo bajo un turbio manto de sombras y figuras siniestras.

Lo mejor que le sale a Oculus es no tomar a su espectador por idiota, y desde el guión se nota un buen trabajo por rellenar los huecos que el intercambio temporal genera, además de una consciencia elevada de parte de sus protagonistas, en especial Gillan, quien lleva adelante el experimento con pericia y astucia. Muchos pensarán que no sucede mucho durante los cien minutos de duración, pero para Flanagan el horror pasa por otro lado. Hay unos cuantos sustos imprevistos, alguna que otra escena sangrienta - la escena de la manzana es altamente perturbadora - pero el marco general de la historia es lo que realmente eleva a Oculus por sobre otras compañeras de género.

 Calificación: B