domingo, 20 de abril de 2014

Divergente

Año: 2014.
Género: Aventura - Ciencia Ficción.
País: Estados Unidos.
Duración: 139 minutos.
Dirección: Neil Burger.
Intérpretes:Shailene Woodley, Theo James, Ansel Elgort, Tony Goldwyn, Ashley Judd, Ray Stevenson, Kate Winslet, Zoë Kravitz, Maggie Q, Jai Courtney, Mekhi Phifer, Milles Teller.


"Tris Prior recibe la noticia de que su personalidad difiere de todo el resto, por lo que nunca encajará en ninguno de los grupos. Cuando descubre una conspiración que intenta eliminar a todos los "divergentes" debe averiguar qué es lo que la vuelve tan peligrosa, antes de que sea tarde."

Lejos de sentirse como un soplo de aire fresco, Divergente comete los torpes errores de una pelicula que inicia una saga, y no aprende de traspiés como la reciente secuela Catching Fire lo hizo para con la saga The Hunger Games. Si, desde el comienzo vamos a sacarnos de encima lo obvio y decir que Divergente es la hermana menor de la saga de Katniss, la hija bastarda podriamos decir. Pudiendo haber volado cerca de su colega fílmica, el film de Neil Burger recicla los peores elementos de la distopía de Panem, y aúna cuestionables rasgos de hasta Harry Potter y la edulcorada Twilight - dato importante: el estudio Summit es ahora la dueña y productora tanto de Divergente como de Hunger Games y la tetralogía vampirica luminosa.
Dentro del caótico mundo que presenta una ciudad derruida por una guerra de la cual nunca se sabe que tan masiva resultó, distintas facciones representan una sociedad igualitaria. Por un lado están los pacíficos que viven felices en sus granjas, los inteligentes que observan desde su posición elevada en la sociedad, los justos que siempre dicen la verdad, los alegres agentes que comportan las fuerzas policiacas y los grises abnegados que dirigen la coyuntura politica de todos los grupos en general.

Para los no lectores, la mitología está bien resuelta, de una manera sencilla que se puede seguir sin problemas, pero los problemas de la novela de Veronica Roth poco y nada pueden disfrazarlos una guionista tan interesante como Vanessa Taylor y un mediocre como Evan Dougherty, quien tiene en su haber guiones de la decepcionante Snow White and the Huntsman y las proximas Teenage Mutant Ninja Turtles y G.I. Joe 3.


No es culpa de Shailene Woodley, una excelente actriz joven que se carga una tortuosa duración de casi dos horas y media en sus hombros componiendo una tímida y casi inexpresiva jovencita, con menos personalidad que una moneda de veinticinco centavos - en papel, iamgino - pero que en la piel de Woodley cobra un carisma que satisface y genera el único pilar con el cual se soporta la película. Mas allá de rodearse de estrellas tanto maduras como jóvenes, el elenco de Divergente palidece al lado de la luz de la protagonista. Ni Ashley Judd ni Tony Goldwyn sugieren un conflicto mayor como los patriarcas de Tris, ni el papel de villana le sienta bien a una terriblemente desperdiciada Kate Winslet, que poco y nada puede hacer para levantar la historia demasiado lineal. Los jóvenes salen mejor parados, con una atractiva Zoe Kravitz como la mejor amiga, ó Milles Teller como el fanfarrón del grupo ó Ansel Egort como el compungido hermano,dupla que volverá a repetir en la edulcorada The Fault in Our Stars.

Seguirle buscando detalles que eleven el nivel de Divergente es difícil,cuando claramente el sector demográfico al cual apunta es el preadolescente, ávido de ideas masticadas y subrayadas al extremo, donde las sorpresas escasean y todo lo que tiene que salir bien, sale bien. El peligro le es esquivo a la película, nada promete situaciones riesgosas o duda en la platea en general, pero sí hay una profusión de escenas donde la banda de sonido pide a gritos ser comprada a la salida de la sala. La pérdida no es total, ya que al menos ciertos pasajes donde el férreo entrenamiento al que son sometidos la facción Osadía despiertan el interés lo suficiente como para no caer dormidos en el acto y esperar la siguiente etapa de la historia.

Con la tenebrosa idea de tres películas en un futuro, el último libro de la saga dividido en dos como dicta la costumbre de hoy en día, hay un presagio bastante dificultoso en el horizonte para Divergente. Con un final que no augura una buena promesa para la inminente secuela, será difícil saber que le deparará en unos años a la historia, cuyas aristas están gastadas totalmente al final de esta entrega. ¿Podrá Shailene mantener a flote un barco a punto de zozobrar? Lo sabremos para cuando llegue a los cines Insurgente en Marzo de 2015. Mientras tanto, acá estaremos a la espera de que una entrega inicial insuficiente sea motivo para replantearse encarar todos los aspectos de lo que sigue de una manera responsable.

 Calificación: C


miércoles, 2 de abril de 2014

Betibú

Año: 2014.
Género: Suspenso.
País: Argentina
Duración: 99 minutos.
Dirección: Miguel Cohan.
Intérpretes: Mercedes Morán, Daniel Fanego, Alberto Ammann, José Coronado, Carola Reyna, Osmar Nuñez, Mario Pasik, Norman Briski.


"Cuando parece que la tranquilidad ha vuelto a reinar en el country La Maravillosa, Pedro Chazarreta aparece degollado, sentado en su sillón favorito, con una botella de whisky vacía a un costado y un cuchillo ensangrentado en la mano. Todo hace suponer que se trata de un suicidio. Pero pronto aparecen las dudas. ¿Acaso algún justiciero habrá querido vengar la muerte de la mujer del empresario, asesinada tres años antes en esa misma casa? ¿Será ésta la última muerte?"

 No todos los días se estrena un film de suspenso con la calidad que tiene Betibú. Basada en una novela de la escritora Claudia Piñeiro, una de las damas negras de la literatura argentina que se encarga de explorar los recovecos oscuros del colectivo popular argentino - como ya lo hizo en su inquietante radiografía social Las Viudas de los Jueves - Betibú es un misterio a la criolla con un formidable sentido del suspenso.

 La protagonista total de la historia es la escritora de policiales Nurit Iscar, más conocida como Betibú por sus allegados, no está pasando por un buen momento laboral, y la sospechosa muerte de un importante hombre de negocios en la tranquilidad de un barrio residencial cerrado hará que la Drama del Suspense entre en contacto con dos periodistas, uno a punto de retirarse y el otro recién familiarizandose con su entorno. Juntos, los tres mosqueteros llegarán hasta el fondo del misterio, uno del que quizás no puedan salir tan facilmente como entraron.

Betibú juega sus cartas con sapiencia, con un muy buen tino de parte del director Miguel Cohan, que no cae en lugares comunes del oficio sino que le da un sabor interesante y de proyección internacional, teniendo como resultado una película sólida y de apariencia pulida, sin olvidarse de las raíces costumbristas. Como si fuese un caso narrado en una historia de Agatha Christie, una pista llevará a la siguiente y no una muerte llevará a otra, haciendo el caso más y más grande según pasan los minutos, y por supuesto más peligroso.

 El guión del propio Cohan junto con Ana Cohan - su hermana - sigue a los sospechosos de siempre y no tiene grandes set pieces, pero va conectando con sinceridad la relación entre los personajes hasta llegar a la revelación en el acto final, donde el misterio se resuelve y en unos inesperados momentos finales la tensión se eleva al cuadrado y la recta de llegada se transforma en una sucesión de escenas no aptas para cardíacos.

 No hay mucho que decir tampoco sobre la labor de la siempre inmensa Mercedes Morán, que con su parsimonia habitual se va adueñando poco a poco de su personaje y lo lleva a buen puerto con inteligencia, acompañada por un gran actor como Daniel Fanego como el infatigable Brena, obnubilado por su compañera de trabajo, y la nueva estrella del género, Alberto Ammann, el novato que quiere impresionar a toda costa. Acompañados de figuras de renombre del país como Gerardo Romano, Lito Cruz y hasta una hilarante aparición de Norman Brisky como un maniático de las conspiraciones, la solidez actoral se nota a cada momento.

  Quizás el haber esperado una adaptación tan pobre y cansina como la de Las Viudas de los Jueves haya funcionado como catalizador para la sorpresa que genera el terminar de ver Betibú , un entretenido policial bien construído que deja con ganas de más. Un proyecto nacional para aplaudir.

 Calificación: B


miércoles, 26 de marzo de 2014

Ella

Año: 2013.
Género: Drama - Romance - Ciencia Ficción.
País: Estados Unidos.
Duración: 126 minutos.
Dirección: Spike Jonze.
Intérpretes: Joaquin Phoenix, Scarlett Johansson, Amy Adams, Rooney Mara, Chris Pratt, Olivia Wilde, Matt Letscher, Portia Doubleday, Brian Cox.


"En un futuro cercano, Theodore, un escritor solitario, consigue un nuevo sistema operativo basado en el modelo de Inteligencia Artificial, diseñado para satisfacer todas las necesidades del usuario. Para sorpresa de Theodore, se crea una relación romántica entre él y la voz femenina del programa."

 Aunque se perciba como una historia de amor atípica y totalmente extravagante, digna de un guión de Spike Jonze, Her es a la vez una aplastante crítica al aislamiento comunicacional que vivimos hoy en día. El quid de la cuestión - hombre se enamora de sistema operativo inteligente - tiene tantas lecturas, tantos matices trabajados al mismo tiempo que la cantidad de información barajada puede verse abrumante, pero en manos de un director sensible como Jonze es imposible no sentirse inmerso en la aventura amorosa del protagonista, el afable Theodore Twombly.

 Situada en un futuro demasiado cercano, Her nos presenta a Theodore, un hombre demasiado solitario. Se sabe que estuvo casado alguna vez, pero esa relación no llegó a buen puerto, y los ecos silenciosos de esa ruptura se viven en pantalla en los recuerdos fugaces del escritor de cartas personalizadas. Incluso con su pareja de amigos, o con colegas del trabajo, la distancia que genera para con otros seres se palpa al instante. Por eso, cuando escucha de un nuevo y revolucionario sistema operativo inteligente, no duda en obtener una versión para sí mismo. Samantha, la versión femenina de dicho sistema, llega a su vida y arremete con fuerza con una personalidad cálida y una voz sensual y juguetona, motivos por el cual Theodore caerá rendido desde el minuto uno de esa voz virtual que lo conoce de pies a cabeza y no duda en hablarle con total franqueza.

 La emotividad con la cual ambos se entregan a una relación es total, e incluso cuando Samantha no cuenta con un cuerpo físico, las necesidades sentimentales de ambos se ven satisfechas - de momento, por supuesto. Quizás es la falta de madurez de Theodore, o su incapacidad de mantener una relación física, pero el amor que se profesan el uno por el otro deja de lado todo prejuicio social que se presente. Y si bien está en las manos de Jonze llevar a buen puerto esta fábula de amor, también se agradece muchísimo escaparle a los clichés del género y generar conflictos bastante complejos que invitan a reflexionar una vez terminado el film sobre el lugar de la tecnología en la vida cotidiana del ser humano. ¿Realmente podemos llegar a depender tanto de algo que no es tangible, que no se puede tocar?

 Joaquin Phoenix nació para interpretar papeles de este tipo, y su Theodore tiene una fuerza emocional tan profunda como quebrada, y en manos de Phoenix se nota el quiebre tanto interno como externo. Quizás por separado no se note tanto, pero en la interacción con la voz de Scarlett Johansson se genera una caracterización de parte de ambos actores alucinante, creíble y compañera. Todos hablaban de la interpretación de Scarlett, y verdaderamente es alucinante lo que la neoyorkina puede lograr con el suave raspado de su voz. La interacción de Joaquin y Scarlett es el centro neurálgico de la película, pero los secundarios de una sencilla y sensible Amy Adams, sumados a los trabajos sobrios de Rooney Mara y Olivia Wilde denotan un gran ojo para la puesta en marcha de un elenco apropiado, y la mano de un director que sabe como sacarle provecho a sus actores.

 Y la visión de Spike no sólo se delimita a dirigir y escribir un guión con varios substextos - ganador del Oscar a mejor Guión Original, que no es dato menor - sino que su visión de una Los Ángeles medianemente futurista es uno de los escenarios más ricos en texturas y detalles que se han visto en años. Antes de irse por las ramas y lograr un futuro pomposo, simplemente se arrojaron pizcas futuristas en los escenarios, en la tecnología, en el vestuario, en la musicalización - la banda sonora de Arcade Fire es honesta y orgánica para con el film -  que por separado no dicen nada pero en conjunto son alimento para el alma.

Her es un triunfo visual, narrativo y romántico. Pocas veces se vive una película con emociones tan diversas al mismo tiempo que genera amor, que divierte, que emociona y que acongoja, todo al mismo tiempo en un remolino imparable, que hasta el último minuto se siente verdadera. Un logro inmenso, gracias de nuevo Spike Jonze.

 Calificación: A

viernes, 21 de marzo de 2014

El gran hotel Budapest

Año: 2014.
Género: Comedia - Drama.
País: Estados Unidos - Alemania.
Duración: 100 minutos.
Dirección: Wes Anderson.
Intérpretes: Ralph Fiennes, Tony Revolori, F. Murray Abraham, Jude Law, Adrien Brody, Willem Dafoe, Jedd Goldblum, Harvey Keitel, Edward Norton, Saiorse Ronan, Tilda Swinton, Mathieu Amalric, Léa Seydoux, Jason Schwartzman, Tom Wilkinson, Owen Wilson, Bill Murray.


"Gustave H. es uno de los legendarios conserjes del famoso hotel europeo El Gran Budapest. En una época post y a la vez pre-guerra, él entabla una amistad con Zero Moustafa, un joven empleado al que toma como su protegido. Pero cuando en el hotel ocurre un millonario robo de una pintura renacentista, todos los ojos apuntarán al famoso encargado."

Sumergirse por primera vez en una película de Wes Anderson es como entrar corriendo a una juguetería siendo un infante de cinco años. Sí, Anderson es una materia muy pendiente que tengo, y sólo lo conocía por chispazos que he visto de su excelencia en fragmentos de The Royal Tenembaums y The Life Aquatic como ejemplos más relevantes, pero la deuda está saldada de alguna manera con The Grand Budapest Hotel, una maravilla de fábula colorida y visualmente impresionante.

 Una historia dentro de una historia que a su vez aloja el hilo narrativo más intenso del film, The Grand Budapest Hotel es una construcción fílmica abrumadora y tan bien orquestada como esas finas masitas que construye pacientemente el personaje de Saoirse Ronan. Lejos de sus papeles avillanados y oscuros, Ralph Phiennes se apropia del alma de la fiesta y genera con su conserje Gustave una calidez impresionante y muy palpable. Acompañado por su compañero en crimen, el joven botones Zero Moustafa - el agradable ingresante Tony Revolori -, ambos viven en el lujoso Grand Budapest las vicisitudes que la vida en el país inventado de Zubrowka significa, una nación aparentemente siempre en pie de guerra. Entre damas ricas acaudaladas y un crimen que deja en evidencia a una familia bastante oscura, el marco de la historia se divide en cinco actos, en los cuales transitan una multitud de personajes, uno más extravagante que el otro, donde no faltan los escapes imposibles de prisión, persecuciones a toda velocidady un tiroteo para el recuerdo.

La avasallante cantidad de personajes que entran y salen de pantalla le agrega un fuerte contrapunto a la dupla principal, e incluso no faltan los cameos de los actores favoritos de Anderson, pero vale destacar al tenebroso heredero que compone Adrien Brody y su aún más oscuro ayudante Jopling en la piel de un fantástico Willem Dafoe, la tranformación absoluta de Tilda Swinton en una avejentada condesa, la dulce Saoirse como la panadera Agatha o los toques de humor dispersos por grandes actores como Edward Norton y Harvey Keitel, por dejar algunos ejemplos, pero las caras conocidad abundan este opulento mundo hotelero.

La excelencia de Wes Anderson no sólo se detiene en contar una excelente historia escrita por él mismo y dirigir a su elenco en un registro tragicómico, que coquetea momentáneamente con la comedia más negra. Wes se deja llevar por su alma inventiva y juega con los formatos de las historias, haciendo que la trama que ocurre en el presente lleve un formato a pantalla completa, mientras que el pasado aparece en pantalla de forma recortada. Esos pequeños toques son muy significativos, y llevan a que otros aspectos del film se vean ayudados por la pericia del director. La fotografía es casi como una experiencia que empuja a la sinestesia, donde el espectador casi puede saborear la fuerte paleta de colores en pantalla, o hasta dejarse llevar por la inspirada banda sonora a cargo de Alexandre Desplat. Desplat, que viene de estar nominado al Oscar por su trabajo en Philomena debería tener una nominación confirmada por este increible trabajo, que se alimenta de las imágenes y genera una relación simbiótica aplastante.

El final casi abrupto de The Grand Budapest Hotel deja una sensación de vacío importante. La aventura de Wes Anderson llega a su fin y deja con ganas de más, con una variedad de emociones y un viaje placentero totalmente disfrutado al máximo. Una experiencia cinematográfica única e irrepetible.

 Calificación: A-


domingo, 9 de marzo de 2014

Academia de Vampiros

Año: 2014.
Género: Acción - Comedia - Fantasía.
País: Estados Unidos.
Duración: 104 minutos.
Dirección: Mark Waters.
Intérpretes: Zoey Deutch, Lucy Fry, Danila Kozlovsky, Gabriel Byrne, Dominic Sherwood, Olga Kurylenko, Sarah Hyland, Cameron Monaghan, Sami Gayle, Claire Foy, Joely Richardson.


"Romance clandestino, una sociedad despiadada y rituales nocturnos de los que nadie puede hablar. Todo esto ocurre en la Academia St. Vladimir. Alejada de todo, la Academia es un lugar donde los vampiros Moroi estudian las artes de la magia y los Dhampir mitad humanos aprenden a protegerlos. Rose Hathaway es dhampir y los suyos no tienen la necesidad de enamorarse, ya son exclusivamente guardianes y estan obligados a protegerse continuamente de las mortales amenazas de los S trigoi. Esto es un problema para ella cuando descubre que su tutor en la Academia de vampiros va a ser Dimitri, por quien se siente más que atraída. Además, el único rival a su medida es tambien el único que puede ayudarla a salvar a su mejor amiga y princesa moroi, Lissa Dragomir.
 
Los vampiros están muertos.
O al menos de momento. Una de las oleadas de seres fantásticos más icónica de los últimos años finalmente ha llegado a la temida etapa del cansancio y cada nueva película que se lanza al mercado es una estaca al corazón del espectador que alguna vez supo apoyar con fervor a los seres sensibles a la luz.

Al ver el trailer de Vampire Academy, fueron los nombres de Mark Waters y su hermano Daniel Waters los que llamaron la atención al instante. El primero, director de la archireconocida Mean Girls, y su hermano, el guionista de la comedia negra Heathers a quien -gran sorpresa- se le atribuye la historia de Batman Returns. Con semejante currículum y tras ver la oleada de pop chicloso visto en el avance, tenía bastantes esperanzas de que al menos resultara una iteración vampírica decente. Por desgracia, el resultado final es un film que oscila entre lo mediocre y lo ingenioso, con un tono que no termina de consolidarse y que se apoya bastante en la camada importante de fanáticos de la saga de libros de la autora Richelle Mead, a los que claramente está dirigida esta propuesta.

Desde la escena inicial ya se nota que algo va mal. La cantidad de información expositoria que debe presentar el guión a los neófitos de la saga es casi abrumadora. Sí, quizás haber dejado varios detalles a interpretación del espectador hubiese sido mejor, pero nunca hay que olvidar que es una película masticada y sobreexplicada para una platea joven y de carne fresca, por lo que la ingesta visual de nuevos datos se vuelve una catarata importante para otro sector demográfico más entrado en años. Una vez que el carro de la exposición haya partido, lo que queda es un refrito poco vistoso de alguna de las tramas que supieron fascinar en la saga Harry Potter -peligro en la escuela, donde el enemigo está operando desde muy cerca-. Varios personajes son sospechosos y las dos protagonistas deben surfear una marea de viejos conocidos para intentar esclarecer quién o quiénes les quieren hacer daño.

En medio de la tibieza narrativa, de idas y vueltas amorosas y escaramuzas estudiantiles, surgen la historia de amor para nuestras féminas -una con un musculoso y adusto instructor/guardaespaldas de la academia, la otra con un misterioso y herido compañero de clase- y escuetas escenas de acción, donde la mano del director claramente demuestra que no está a la altura de las circunstancias. Los efectos por computadora tampoco ayudan a crear un ambiente sugerente y tiran abajo la atmósfera de la que, mayormente, se vale el film. 

No todo está perdido, ya que el hallazgo que resulta ser Zoey Deutch -la hija de Lea Thompson, la eterna mamá de Marty McFly- se carga la película al hombro con su rapidez para captar el diálogo lleno de bromas y referencias culturales escrito por Waters, y entregarlo en la pantalla grande en un flirteo constante con la cámara y con los secundarios que la rodean. Me gustaría decir que el resto del elenco le juega a la par, pero su compañera Lucy Fry es una cara bonita y no mucho más, Sarah Hyland de Modern Family juega muy bien su papel de nerd casi insufrible y el ceñudo Danila Kozlovsky cubre con creces el papel de galán escandinavo. Los adultos vinieron por el cheque y el catering, ya que al ver al alguna vez glorioso Gabriel Byrne y a la belleza de Olga Kurylenko actuar, dejan en claro lo incómodos que están en este mundo ficticio.

De haberse adaptado inmediatamente cuando el primer libro de la saga vio la luz del día -el año 2007, antes de la locura Twilight- Vampire Academy quizás hubiera podido tener una chance de captar una audiencia mucho más amplia. Lamentablemente, estamos en 2014, y ya con un esfuerzo básico no es suficiente cuando el subgénero está tan vapuleado por sucesivas oleadas de seres pálidos con colmillos. Mitad entretenida, mitad soporífera, no es extremadamente mala pero tampoco es lo genial que prometía su interesante avance.

Calificación: C+

miércoles, 5 de marzo de 2014

300: El Nacimiento de un Imperio

Año: 2014.
Género: Acción.
País: Estados Unidos.
Duración: 102 minutos.
Dirección: Noam Murro.
Intérpretes: Sullivan Stapleton, Eva Green, Lena Headey,Hans Matheson, Callan Mulvey, David Wenham, Rodrigo Santoro, Jack O'Connell, Andrew Tiernan, Igal Naor, Andrew Pleavin, Ben Turner.

"Este nuevo capítulo de la saga épica transporta la acción a un nuevo campo de batalla —el mar— ya que el general griegoTemístocles intenta unir a toda Grecia al liderar el ataque que cambiará el curso de la guerra. '300: El Nacimiento de un Imperio' enfrenta a Temístocles a las fuerzas invasoras de Persia lideradas por el mortal ahora dios, Xerxes, y Artemisia, la vengativa comandante del ejército persa."

 300: El Nacimiento de un Imperio se estrena la misma semana que Academia de Vampiros en Argentina y, aunque no lo parezca, las dos tienen algo en común: ambas llegan un poco tarde. En el caso de 300, los ocho años que separan a la primera entrega de la segunda actúan como un peso extra, ya que el efecto avasallador de la iconicidad popular que generó el film protagonizado por Gerard Butler podría haber servido para capturar la atención del público por un período más largo. Con los tiempos que corren, hacer una secuela de un espectáculo visual ocho años después es casi criminal, donde los grandes estudios tienen acostumbradas a las masas a una secuela de una franquicia cada dos o tres años, máximo.

Con basamentos en la aún no publicada obra gráfica de Frank Miller, una secuela de 300 empezó a gestarse dos años después del revuelo de torsos desnudos y batallas sangrientas. No había un claro camino a seguir, excepto explorar el glorificado personaje de Rodrigo Santoro el rey-dios persa Jerjes. En el camino, el guión final del productor Zack Snyder - que delega la dirección a Noam Murro - y Kurt Johnstad traza unas pinceladas de profundidad al gigante persa, además de presentar a los nuevos personajes protagónicos, es decir, el héroe de guerra ateniense Temístocles y la explosiva capitana persa Artemisia. Los tres, junto con la reina espartana Gorgo - recientemente viuda - serán los ejes fundamentales de esta nueva batalla por la gloria.

 El Nacimiento de un Imperio es todo lo que se podía esperar de una secuela de 300. No hay escasez de sangre y apéndices corporales desprendidas a diestra y siniestra, flechazos, quemaduras, decapitaciones, todo tipo de violencia y vejaciones que ya había establecido Snyder en su visión de la batalla épica griega. Entre batalla y batalla, una más espectacular que la otra, el nexo conector son las historias personajes de Temístocles, Artemisia y Jerjes, en donde la narración en off va sumergiendo al espectador en las vidas cruzadas de estos personajes históricos, y como su pasado representa las ansias de victoria en el presente, donde los persas y los griegos se enfrentan a muerte.

Visualmente, El Nacimiento de un Imperio es tan impresionante somo su predecesora, y las escenas de acción le juegan - a veces - cuerpo a cuerpo con la odisea original de los trecientos espartanos, aunque el cambio radical del terreno firme al marítimo le agrega un plus de emoción inesperada. El nuevo Leónidas, el Temístocles de Sullivan Stapleton es un coherente héroe de batalla, digno, que le hace frente a una despiadada y casi enloquecida Artemisia, una verdadera mujer de armas tomar encarnada por una Eva Green que la pasó de perlas filmando, en un papel que le encaja perferctamente, además de ser la única opción de los productores para protagonizar. Santoro vuelve a lucir una lograda transformación en el egomaníaco mandatario persa, y el regreso de Lena Headey en uno de sus papeles más recordados - y de bastante relevancia, a pesar de su escasez en pantalla - sostiene muy bien el apartado del elenco, ya que no se puede decir lo mismo del director.

Murro, cuyo único film previo es la comedia Smart People, es básicamente un director artificial, cuya visión personal no se nota demasiado al calcar literalmente todos los pasos seguidos por Snyder en 2006. No quiero decir con esto que no sea un director competente, seguir lineamientos establecidos debe ser bastante difícil, pero la originalidad, el punto de vista fresco de un director se pierde entre tanta parafernalia bélica y sólo queda un encomiable trabajo a pedido de un estudio.

Amén de un forzoso trabajo 3D que oscurece aún más la ya de por sí oscura fotografía del film, hay pocas cosas que reprocharle a 300: El Nacimiento de un Imperio , con la sola exepción de su tardía aparición. El espectador fanático de la primera entrega volverá a territorio conocido, con caras que ya conocen y otras nuevas por conocer, y ese frenesí sangriento que hizo tan característica a la historia de los nobles espartanos. Y, por si les quedaba alguna duda, quizás en un futuro cercano, veamos una tercera batalla en slow motion. Solamente espero que no sea de acá a seis u ocho años.

 Calificación: B


martes, 4 de marzo de 2014

Non-Stop: Sin escalas

Año: 2014
Género: Acción - Thriller.
País: Reino Unido - Estados Unidos - Francia.
Duración: 106 minutos.
Dirección: Jaume Collet-Serra.
Intérpretes: Liam Neeson, Julianne Moore, Scott Mcnairy, Michelle Dockery, Nate Parker, Corey Stoll, Lupita Nyong'o, Omar Metwally, Jason Butler Harner, Linus Roache, Shea Wigham, Anson Mount.


"Durante un vuelo, el policía Bill Marks recibe un mensaje de texto anónimo en el que le avisan que cada 20 minutos un pasajero morirá a menos que se ingresen más de 100 millones a un número de cuenta. Lo que sigue es un tenso juego del gato y el ratón desarrollado a 40.000 pies de altura."

Liam Neeson está a una sola película de cansar con el mismo papel de agente vengativo de siempre, pero mientras tanto, divierte. La clave para disfrutar de Non-Stop: Sin escalas entonces recae en la fuerza de empuje actoral que posee el británico, quien presenta un protagónico ya visto un par de veces, pero interpretado de manera tan convincente que verlo en acción ya es motivo suficiente para asegurar la entrada de cine.

A Neeson se lo nota a gusto bajo la dirección del español Jaume Collet-Serra. Desde su desembarco en tierras hollywoodenses con las interesantes La casa de cera y La Huérfana, Jaume se consolida como un director de género a seguir, y en su quinto largometraje elige trabajar junto a Liam por segunda vez - la primera fue Desconocido - y la dupla promete no separarse porque tienen planeado Runn All Night, que llegará a las salas exactamente en un año. Si la fórmula funciona, ¿para qué arreglarla? se deben preguntar los productores. Neeson, inesperada estrella madura de acción desde 2008 con su Taken, sigue estrujando este nuevo momento en su carrera, esta vez metiéndose en la piel de un policía aéreo con un problema abordo de su vuelo.

A medio camino entre un misterio salido de las páginas de Agatha Christie, una pizca de Hitchcock y un más que leve préstamo al thriller aéreo Plan de vuelo con Jodie Foster, Non-Stop: Sin escalas no se ve totalmente innovadora en papel, pero la pericia del director y la fuerza de su protagonista suplen con creces las carencias de un guión un tanto forzado. Ya no importan los pequeños huecos - aeroventilas, ejem - de la trama que podrían hacer caer al vuelo comercial en lo que canta un gallo, Collet-Serra se encarga de ir desviando la atención del espectador hacia otro territorio, forzándolo a generar empatía con una situación que va escalando en peligrosidad con cada mensaje que aparece en pantalla, gigante y con tono entre socarrón y agresivo. Poco a poco, la mano del español se va sintiendo a medida que el suspenso se acrecienta minuto a minuto, donde cada cara del estelar elenco tiene su momento de mirada misteriosa a cámara para indicar que ocultan algo. Nada que no hayamos visto antes, por supuesto, pero manejado con cierto tino, con un amor para con la historia que termina conquistando poco a poco y envuelve al espectador en la trama, haciéndolo partícipe.

Este tipo de historias siempre tiene problemas con la resolución del conflicto y la revelación de las mentes criminales detrás del atraco, y Non-Stop: Sin escalas no carece de dicho problema. El momento de la verdad no es lo que uno podría llegar a imaginar, pero no daña para nada todo el recorrido de tensión que se vino creando hasta ahora, y si uno no comienza a darle vueltas en la cabeza instantáneamente buscándole un sentido inmediado y se deja llevar por la trama, saldrá ganando con creces. Liam Neeson no se encuentra solo, y lo rodea un elenco como dije antes estelar, entre los que se destacan una Julianne Moore muy juguetona que se permite a sí misma divertirse y soltarse un poco, alivianando el aire tenso del film, mientras que Michelle Dockery deja de lado los trajes de época de Downton Abbey y se une a la tripulación del vuelo como una azafata querible que ayuda en todo lo que puede, y que tiene como compañera a una Lupita Nyong'o esporádica, muy alejada de su papel en 12 años de esclavitud por el que acaba de saborear la estatuilla dorada en la última entrega de los Oscar. Los nombres siguen, con actores como Corey Stoll, Linus Roache y Scoot McNairy entre otros, caras conocidas que hacen más amena la estadía en el vuelo.

Non-Stop: Sin escalas es un thriller honesto a su concepto, que dura lo justo y necesario como para llegar, construir suspenso casi asfixiante, y dejarlo a uno con una sensación casi escalofriante al abandonar la sala. Todo esto, claro, si uno como espectador se permite sumergirse de lleno en otra aventura del héroe favorito más inesperado y rudo que se haya visto en el cine últimamente.

Calificación: B



jueves, 20 de febrero de 2014

Nebraska

Año: 2013.
Género: Drama
País: Estados Unidos.
Duración:115 minutos.
Dirección: Alexander Payne.
Intérpretes: Bruce Dern, Will Forte, June Squibb, Bob Odenkirk, Stacy Keach.

"Un padre ya entrado en años realiza un viaje desde Montana a Nebraska con su hijo, a quién apenas conoce, con el fin de reclamar el boleto ganador de un premio millonario."

En Nebraska vemos la historia de Woody Grant, un anciano mecánico deslizándose rápidamente hacia la senilidad de sus últimos años. Su escape es aferrarse fuertemente a la idea de que ha ganado un millón de dólares e irá a cobrar su premio cueste lo que cueste, con o sin el apoyo de su familia. Lo tragicómico de la situación es que el pueblo donde Woody se crió lo recibe como un héroe, y todos lo reciben en menor o mayor medida, como una celebridad.

 Explorando nuevamente un trasfondo familiar como ya lo hizo en su anterior Los Descendientes, Alexander Payne vuelve a jugar las mismas cartas, con resultados aún mayores y mas ricos en variedad que en el film protagonizado por George Clooney. Ya no estamos hablando de la muerte de un familiar y el culto de tradiciones funerarias alrededor del mismo, sino que la trama familiar para por la desidia y la codicia de un grupo familiar numeroso que se reúne como excusa para festejar al pariente - aparentemente - y de paso sacar una tajada utilizando sucios ardides cuando la cortesía ya no surte el efecto deseado.  El factor comédico de ver interactuar a la familia Grant en su totalidad contrasta con la tristeza que cargan en sus espaldas los protagonistas, y la maestría de Payne se deja en clara evidencia al poder mechar los momentos de comedia con el drama más puro y que ningún género opaque al otro.

A primera vista, parecería que los académicos le dieron más peso a la edad y la carrera de un avejentado Bruce Dern por sobre la jovialidad de Will Forte. Finalmente Dern consiguió una nominación por sobre la brillante demostración de apatía por parte de Forte, quien deja bien claro que su arte en la comedia es una cosa y que si se lo propone puede trabajar con un registro extremadamente dramático y ganar por goleada. Pero a medida que pasan los minutos, el naturalismo y la intermitencia que refleja Dern en su cansado y abatido Woody demuestra la excelencia de un actor en la cima de su carrera. La profundidad de la caracterización de Bruce Dern es tan inmersiva que de momentos el espectador realmente siente que está en presencia de un documental sobre la tercera edad que un drama de ficción. Siento que lo digo demasiadas veces en la temporada de Oscars, pero realmente es una clase maestra de actuación.

 Dejando de lado a Dern y Forte, y sin olvidar mencionar al excelente trabajo de casting que se hizo para el film - los habitantes del pueblo de Hawthorne son fascinantes en su vacua existencia - ciertos momentos le pertenecen completamente a June Squibb, esta veterana escondida bajo las rocas hollywodenses que llega pisando fuerte y con una candidez envidiable se roba casi todas las escenas en las que está presente. Como Kate, la esposa de Woody, Squibb es un personaje inestimable al que no le preocupa decir todo lo que se le pasa por la mente, una de esas personas tan cotidianas en la vida de cualquiera que genera tanto odio como amor absoluto, una persona que incluso dormida no quita esa cara a medio camino entre la ternura y el enojo eterno. La protagonista que nadie se imagina es la gran fotografía a blanco y negro de Phedon Papamichael, un gran recurso estilístico que le otorga otro color - ejem - al film de Payne,d onde la escala de grises contrasta perfectamente con la animosidad de los personajes y los subsiguientes secundarios en el camino de la familia Grant.


Alexander Payne se marca con Nebraska otro puntito más, y se consolida como uno de los directores americanos con más sustancia del medio actual. Nuevamente queda demostrado que con una historia pequeña y grandes actores se puede tener como resultado una película emotiva y totalmente gratificante.

 Calificación: B+


martes, 11 de febrero de 2014

Philomena

Año: 2013.
Género: Drama.
País: Reino Unido - Estados Unidos - Francia.
Duración: 98 minutos.
Dirección: Stephen Frears.
Intérpretes: Judy Dench, Steve Coogan, Barbara Jefford, Sophie kennedy Clark, Kate Fletwood, Mare Winningham, Michelle Farley, Anna Maxwell Martin, Sean Mahon.


"Philomena Lee es una mujer irlandesa que, tras quedar embarazada siendo una adolescente, se vio obligada a dar a su hijo en adopción. Cincuenta años después, retoma la búsqueda con la ayuda de un periodista interesado en su historia."

La historia verídica de Philomena Lee, en la que se basa Philomena , es tan increíble que parece salida de una telenovela, pero la realidad, una vez más, es más poderosa que la ficción.

El personaje de Philomena, quien le guardó a su familia un secreto durante cincuenta años, es una persona llena de contradicciones, entre lo que siente y lo que debe hacer según sus firmes creencias católicas. Este tire y afloje interno genera un interesante conflicto que lleva a varios choques entre su ferviente religión y el ateísmo del Martin de Steve Coogan. El drama de localizar a un hijo dado en adopción hace tantos años atrás tiene su debida cuota de dramatismo, pero también sus momentos de picardía y sutil comedia, además de unas cuantas vueltas de tuerca inesperadas que parecen manufacturadas por el guión, pero no, sucedieron de verdad.

Si bien la historia es dura, fuerte y tiene varios embates melancólicos, se agradece al director que nunca se convierta en un festival de lágrimas, y le aporte ligereza y liviandad a la trama con toques de humor ácidos y una relación sana y entrañable. Más allá de todo tópico polémico, Philomena también es un choque entre dos personas de diferentes estratos sociales, un periodista que considera a esta enfermera retirada un tanto bobalicona y superficial, pero que con el correr del tiempo logran concertar en un terreno igualado sus diferencias y entender un poco la vida del uno y el otro.

Philomena es más sobre el mensaje que el oficio. Stephen Frears narra una sucinta historia de abandono, culpa y redención que dispara duro y parejo contra el catolicismo. No es una película que sea recordada por escenas francamente alucinantes ni momentos sobrecogedores, sino que es una más bien amena adaptación del libro de Martin Sixsmith con muchos dejos a telefilm. Con esto no quiero decir que la película sea mediocre, pero es un proyecto menor, aumentado en todo caso por las excelentes interpretaciones de la Dama Judy Dench y su compañero de viaje, el agradable Coogan, también coguionista aquí.

Philomena es una poderosa y emotiva historia contada en pequeña escala, íntima. Ante las grandes obras nominadas este año a los premios de la Academia, su aura intimista la termina favoreciendo. Un crowd-pleaser inteligente y entretenido, con un protagónico excepcional de parte de Judy Dench.

 Calificación: B


viernes, 7 de febrero de 2014

Agosto (August: Osage County)

Año: 2014.
Género: Drama.
País: Estados Unidos.
Duración: 121 minutos.
Dirección: John Wells.
Intérpretes: Meryl Streep, Julia Roberts, Chris Cooper, Ewan McGregor, Margo Martindale, Sam Shepard Dermot Mulroney, Julianne Nicholson, Juliette Lewis, Abigail Breslin, Benedict Cumberbatch, Misty Upham.


"Los Weston viven en una gran mansión en las afueras de Pawhuska, en Oklahoma. La desaparición del padre en extrañas circunstancias hace que la familia se reúna y que todas sus miserias salgan a la luz."

 August:Osage County es nuevamente un ejercicio fílmico que no termina de cuajar. Teniendo sus raíces en la laureada obra de teatro de Tracy Letts, August es una pieza netamente teatral que siempre satisface a los académicos y termina con varias nominaciones en las ternas actorales, pero en el marco general, uno se va olvidando de la propuesta poco a poco con el correr del tiempo. Es carne de Oscar, lo sabemos, y todos los participantes lo saben, pero no por eso deja de ser una propuesta interesante sobre las internas de una familia a la que la palabra disfuncional le queda chica.

 Con la desaparición del patriarca, el poeta Beverly Weston, la excusa de reunir a la familia desperdigada por todo Estados Unidos denota una fricción más que importante desde el comienzo.QQuizás ante pesos pesados en la carrera como 12 Years a Slave ó Blue Jasmine, la trama de August se vea afectada por su convencionalidad, pero el cándido cruce de las mujeres de la familia es un festín de cuervos con excepcionales actuaciones de por medio, en el que ningún papel, hasta los secundarios, están desperdiciados. El sacar trapitos al sol y pasarse facturas por sucesos ocurridos en el pasado no es una temática para nada nueva, hasta se puede decir que cansina en los tiempos que corren, pero no se puede decir que si el conjunto está bien conducido, no genere buenos resultados, entretenidos en los casos más agudos.

 Hablemos entonces de las interpretaciones, pilar fundamental de August . El traspaso de la escena teatral al cine deja un hueco enorme, palpitante, que se rellena con toques álgidos que rayan lo grotesco. En el epicentro está Violet, la violenta y muy verbal matriarca interpretada por Meryl Streep. Muchas veces me repito que a la Academia le encanta nominarla, que una terna de Mejor Actriz no está completa sin Meryl, pero después uno ve la clase actoral en pantalla y la dama no hace más que cerrarnos la boca. La escena del almuerzo familiar es simplemente su demostración más fehaciente de que todavía tiene la capacidad para cerrarnos el pico y mirarla interactuar con cada miembro de la familia con total impunidad paga el precio de la entrada.

El contrapeso dramático más inmediato lo genera Julia Roberts como la endurecida Barbara, quien no recuerda con buenos ojos a su madre y atraviesa también conflictos en su propio seno familiar, incluídos un marido del cual está separada y una hija adolescente en plena pubertad. Como decía antes, ningún secundario está desperdiciado, y verlos reunidos bajo el mismo techo - en dicha escena de la comilona familiar - es donde se que ve cada uno va tomando la posta del otro. Julianne Nicholson, Margo Martindale, Benedict Cumberbatch, Chris Cooper, todos tienen su pequeño gran momento y aderezan con tino esta producción.

Se podría esperar que la dirección de John Wells sea más caótica y menos precisa a la hora de retratar al clan Weston, pero el film tiene una veta fílmica muy casual, tensa pero nada sobresaliente. Esto se nota más con algunas escenas que se sienten forzadas, creadas específicamente para la versión cinematográfica, que agregan más contenido personal a algunos personajes pero que en definitiva le agregan una carga pesada al metraje, que va perdiendo fuelle poco a poco. Las dos horas, entonces, se sienten sobrecargadas de información, y eso es algo malo cuando se están hablando de temas tan picantes como el incesto y el desapego y la miseria familiar.

August: Osage County es una feroz interna familiar, una película que vale la pena disfrutar por las interpretaciones y por el caos rayano en lo grotesco que es esta reunión penosa. No es increíblemente memorable, pero Meryl da una nueva clase de actuación para alquilar balcones.

 Calificación: B+