miércoles, 16 de julio de 2014

El planeta de los simios: Confrontación (Dawn of the Planet of the Apes)

  Conocida también como 'El amanecer del planeta de los simios'

Año: 2014.
Género: Acción - Ciencia Ficción - Drama.
País: Estados Unidos.
Duración: 130 minutos.
Dirección: Matt Reeves.
Intérpretes: Andy Serkis, Jason Clarke, Gary Oldman, Keri Russell, Toby Kebbell, Kodi Smit-McPhee, Kirk Acevedo, Nick Thurston, Terry Notary, Karin Konoval, Judy Greer, Jon Eyez, Enrique Murciano.


"Una creciente nación  de simios genéticamente evolucionados, bajo el mando de César, se ve amenazada por un grupo de seres humanos que ha sobrevivido al devastador virus desatado diez años atrás. Alcanzan una frágil paz poco duradera, ya que ambos bandos son llevados al borde de una guerra que decidirá cuál será la especie dominante de la Tierra."

 Nadie esperaba absolutamente nada de Rise of the Planet of the Apes la precuela/reinicio de la saga simia a cargo de Rupert Wyatt en 2011. Quizás fuese por el abismal recibimiento de la reimaginación de Tim Burton en 2001, pero - y acá me incluyo en la manada - la verdad que no le veía la gracia a una historia de comienzos, pero Rise of... me cerró completamente la boca con una historia muy humana y profunda, aderezada con inteligentes escenas de acción, como para no olvidar que estábamos ante una película de verano boreal.

 Tres años después, Matt Reeves toma la posta y redobla la apuesta entregando en Dawn of the Planet of the Apes la anti-película taquillera de mitad de año: una secuela por demás contemplativa que se encarga de dimensionalizar la humanidad del grupo de humanos remanantes como de la naciente nación peluda, en un cóctel explosivo de acción y adrenalina con personajes de carne y hueso - y pelo.

 Luego de una concisa pero esclarecedora secuencia de créditos que nos sitúa diez años luego del final de la primera entrega, la humanidad ha sido diezmada por una mortal gripe y los sobrevivientes han quedado recluidos en pequeños grupos, como es el caso de la colonia residente en una destruída ciudad de San Francisco. El gran giro del comienzo es que no comenzamos a presenciar la historia desde el punto de vista de los humanos, sino desde Caesar y su gran colonia de compañeros en un día rutinario. Caesar es el jefe, y a través de sus desgastados ojos es que vemos como se conduce la manada hoy en día, con un ordenamiento basado en el compañerismo.

Uno de los ligeros errores que había marcado de la anterior entrega era el trazo grueso con el cual estaban delineados los humanos: pérfidos, arrogantes y violentos, en comparación con los pasivos y dominados monos de laboratorio. Algo de ese trazo resiste en el guión de la pareja Rick Jaffa & Amanda Silver pero la balanza se equilibra desde ambos lados: no todos los humanos son máquinas de matar, ni tampoco todos los simios ven a los humanos como una especie ahora inferior. Como reza el póster de la película, quizas el encuentro fortuito de la manada de Caesar con un grupo de humanos liderados por un pensativo Jason Clarke comporte una última oportunidad para lograr la paz, pero la condición humana siempre estará latente y sacará lo peor de los unos y los otros.

 Tanto en un campamento como en el otro hay conflictos, y si bien el espectador pasa un buen tiempo del lado de los humanos, el peso dramático recae totalmente en el liderazgo de Caesar y la excelente interpretación de Andy Serkis, demostrando nuevamente que es el rey de la captura renderizada. Ayudado por unos más que impresionantes efectos digitales - cortesía de la compañía Weta Digital, Serkis es el centro neurálgico de la nueva saga, y le imprime toda su emotividad a un personaje entrañable e inolvidable. Mas allá de un gran elenco humano en el que destacan caras conocidas como Keri Russell y un conflictivo Gary Oldman, el aplauso se lo lleva la otra facción, como el trabajo inmenso de Toby Kebbell como el rebelde simio Koba.

 Y por si fuera poco, los momentos de acción que nos entrega Matt Reeves están brillantemente pensados, y orquestados de manera que llegan en el momento justo y preciso, cuando la tensión entre ambos grupos ha llegado a su punto álgido, como también no los hace saber la palpitante banda sonora compuesta por Michael Giacchino, un tanto repetitiva en su leitmotiv pero que conduce la acción en pantalla de manera fehaciente.

Ya le había confiado mis esperanzas a Reeves desde Cloverfield, y tampoco decepcionó con la fantástica remake Let Me In, por lo cual estoy más que satisfecho con lo logrado en Dawn of the Planet of the Apes, una secuela que deposita nuevamente las esperanzas en que las ideas en Hollywood no están muertas, sino que hace falta un buen director para encausar acción pochoclera bien pensada con personajes por los cuales alentar.

 Calificación: A-


domingo, 13 de julio de 2014

Transformers: La era de la extinción

Año: 2014.
Género: Acción - Aventura - Ciencia Ficción.
País: Estados Unidos - China.
Duración: 165 minutos.
Dirección: Michael Bay.
Intérpretes: Mark Walhberg, Stanley Tucci, Kelsey Grammer, Nicola Peltz, Jack Reynor, Titus Welliver, Sophia Myles, Li Bingbing, T.J. Miller, Thomas Lennon.


"Mientras la humanidad recoge los pedazos luego de la batalla de Chicago, los Autobots y los Decepticons se han evaporado de la faz de la Tierra. Sin embargo, un grupo de poderosos e ingeniosos hombres de negocios y científicos buscan aprender de las incursiones del pasado y traspasan los límites de la tecnología hasta un punto que no pueden controlar."

 Una vez terminadas las dos horas y cuarenta y cinco minutos que dura Transformers: Age of Extinction me di cuenta que no tenía nada severo que objetarle a Michael Bay. Se podrá decir lo que quiera de la calidad narrativa de la película, y de toda la saga en verdad, pero siento que con T4, Bay entrega su momento más explosivo dentro de la línea de los alienígenas de metal.

 Lo que verdaderamente hay que hacer para disfrutar de esta cuarta batalla Autobot es apagar el cerebro y dejarse llevar por el climax extendido que resulta ser toda la propuesta. Y no es moco de pavo decir eso, ya que todo el tiempo uno se puede preguntar ¿Y cuando termina? que, fácil, a la película le faltará media hora para llegar a los créditos. Sí, hay una falta de edición preocupante dentro del método Bay, pero lejos T4 es la iteración de la saga que menos enfurece por sus decisiones de guión y caprichos del director.

 Ehren Kruger parece que aprendió de sus anteriores errores en las partes 2 y 3, y acá lima un poco las asperezas de lo que significa aportarle toques de comedia a un film de aventuras y no marinarse en el exceso. Hay muchas arbitrariedades en la historia, algún que otro cabo suelto, pero nada que termine molestando. No hay que pedirle tridimensionalidad Freudiana a sus personajes, ni grandes giros del guión, pero tampoco falta de respeto para con la platea - como el caso de la 2da parte - y en eso, Kruger satisface las demandas de un peliculón del estilo.

 La decisión de saltar cinco años en el tiempo y pegar borrón y cuenta nueva con un elenco renovado y más adulto con Mark Wahlberg al frente demuestra un atisbo de parte del director por querer cambiar las cosas. Por supuesto, estamos hablando de Michael Bay, mucho cambio no va a haber, así que van a haber explosiones por el sólo hecho de que las haya, persecuciones adrenalínicas, efectos especiales de última tecnología, y el usual fetichismo por seguir bien de cerca los cuartos traseros de la secundaria femenina, cuyo papel en este caso recae en Nicola Peltz, que no desentona con las anteriores féminas de turno y sale bien parada de la batalla que le espera a ella y a su familia, tan bien parada que el rímel nunca se le corre y el humectante labial siempre brillante en su boca.

 Por una vez, los humanos tienen algo de sentido dentro de la trama. El Gobierno quiere eliminar a todo extraterrestre que se le cruce en una racia gigante, y los villanos en Kelsey Grammer y Titus Welliver le hacen frente a la amenaza, mientras que Wahlberg y compañía encarnan al prototipo de familia americana que tanto le gusta mostrar a Bay, acompañados de un Stanley Tucci al cual ningún papel le sale mal.

El universo Bay está vivito y coleando en Transformers: Age of Extinction. No creo que a esta altura alguien entre a la sala esperando ver algo que no es, ni tampoco uno se puede ofender ni juzgarla al mismo nivel de una de Woody Allen. Por supuesto que saldría perdiendo si fuese el caso, pero con T4, Bay sigue demostrando que para romper todo sigue siendo el Rey, y encima le siguen dando plata para cumplirle el capricho. Por eso es que hoy le doy a Michael mis dos pulgares arriba, y celebro que siga rompiendo todo este año, y durante muchos años más.

 Calificación: A


sábado, 12 de julio de 2014

Oculus

Año: 2013.
Género: Terror.
País: Estados Unidos.
Duración: 104 minutos.
Dirección: Mike Flanagan.
Intérpretes: Karen Gillan, Brenton Thwaites, Katee Sackhoff, Rory Cochrane, Annalise Basso, Garrett Ryan, James Lafferty.


"Años atrás un brutal asesinato dejó huérfanos a dos hermanos. En su momento, las autoridades encontraron culpable al hermano, pero la niña siempre aseguró que no había sido su hermano quién había matado a sus padres, si no un espejo maldito que tenían en la casa. Ahora, ya rehabilitado y en sus 20 años, el hermano está listo para empezar de nuevo. Pero la hermana no puede y no quiere olvidar que el espejo, fue el responsable de destrozar a su familia."

 Oculus es el segundo largometraje de Mike Flagagan, cuya primera incursión, Ausencia, se estrenó el año pasado en salas nativas. Con una moderada producción y más alma que sustancia, Flanagan le dio un trasfondo sobrenatural a la historia de dos hermanas, una de las cuales pierde a su esposo en una misteriosa desaparición. La misma problemática se suscita en esta ocasión, donde los hermanos Kaylie y Tim intentan resolver la brutal muerte de sus padres a manos de un espejo siniestro que atrajo el caos y la desesperación a su hogar.

 Esta vez armado con un cuantioso presupuesto y un par de caras conocidas - Karen Gillan de Doctor Who y la incombustible abonada al género Katee Sackhoff de Battlestar Galactica - Flanagan ofrece pocos sustos, pero bien medidos a lo largo de una historia que atrapa y que fuerza al espectador a prestar atención a todo lo que sucede en pantalla. Basada en un cortometraje de factura propia, el director aumenta las expectativas con una narrativa dual, que transita dos líneas temporales: la primera, en la actualidad, con los hermanos Russell ya crecidos y dispuestos a vengar a sus padres, y la secundaria, once años atrás, cuando la familia acaba de mudarse y los problemas comienzan a aparecer poco a poco.

 Mezclar dos tiempos suele terminar en caos absoluto, pero el guión de Flanagan y Jeff Howard se presta a saltar de un lado a otro, confundiendo pero de manera positiva, como si la maligna influencia del espejo trascendiese la pantalla. La edición ayuda mucho a este estado de confusión latente, con muchos cortes ágiles que no entrecortan la acción, sino que crea una simbiosis narrativa que comporta el mejor aspecto del film. La delgada línea entre la realidad y la fantasía se desdibuja a medida que corre el tiempo - y las alarmas de los relojes rechinan una tras otra - y lo que en principio parecía horror puro y duro se transforma en un estudio acerca de la culpa del sobreviviente, la toma de responsabilidades y la negación de los hechos, todo bajo un turbio manto de sombras y figuras siniestras.

Lo mejor que le sale a Oculus es no tomar a su espectador por idiota, y desde el guión se nota un buen trabajo por rellenar los huecos que el intercambio temporal genera, además de una consciencia elevada de parte de sus protagonistas, en especial Gillan, quien lleva adelante el experimento con pericia y astucia. Muchos pensarán que no sucede mucho durante los cien minutos de duración, pero para Flanagan el horror pasa por otro lado. Hay unos cuantos sustos imprevistos, alguna que otra escena sangrienta - la escena de la manzana es altamente perturbadora - pero el marco general de la historia es lo que realmente eleva a Oculus por sobre otras compañeras de género.

 Calificación: B


sábado, 28 de junio de 2014

Transcendence: Identidad virtual

Año: 2014.
Género: Ciencia Ficción.
País: Reino Unido - China - Estados Unidos.
Duración: 119 minutos.
Dirección: Wally Pfister.
Intérpretes: Johnny Depp, Rebecca Hall, Paul Bettany, Morgan Freeman, Cillian Murphy, Kate Mara, Cole Hauser, Clifton Collins Jr., Josh Stewart.


"El impulso de un científico por conquistar la inteligencia artificial toma un giro drástico cuando su consciencia es cargada en uno de esos programas."

 Hay algo muy preocupante en Transcendence y esa es la evidente falta de ganas que hubo al producir un vehículo de lucimiento para el debut como director de Wally Pfister, colaborador de Christopher Nolan y hasta ganador de un Oscar por su labor en fotografía en Inception. Con un equipo técnico al tope de su juego y una idea nada novedosa pero interesante, el film proponía un futuro distópico no muy distante, pero en verdad el resultado es una historia trillada y aburrida, que se deja caer una y otra vez al suelo y nunca levanta vuelo.

 Partiendo de un pálido guión que con su prólogo nos transporta a un mundo devastado por motivos que conoceremos en las tortuosas dos horas de película, la trama escrita por Jack Paglen -en su primer trabajo- no hace muchos esfuerzos porque el espectador se compre la idílica vida de los científicos Will y Evelyn Caster. Absolutamente faltos de carisma y chispa matrimonial para una pareja que lleva junta muchos años, preocupa el nivel de no-actuación de Johnny Depp abandonado a su suerte y engullido por un personaje que no es más que una extensión de su propia persona, totalmente carente de inspiración y, por demás, aburrido.

El otro extremo es una joven talentosa como Rebecca Hall que se cree demasiado su papel como abnegada esposa que hará lo imposible para mantener vivo a su esposo a toda costa, incluso cuando su relación parece más fraternal que otra cosa. Algo simplemente no encaja en la pareja, le falta alma, y para una película que tiene como uno de sus ejes principales el amor que se profesan un personaje al otro, es un error garrafal que se paga con creces.

 El peligro de los avances tecnológicos es el otro pilar fundamental de Transcendence, pero las causas y consecuencias del uso y abuso de dichos avances va perdiendo su tono moral conforme pasa el tiempo y los giros del guión se vayan acumulando. Llega un momento en el cual la credibilidad del espectador simplemente abandona la sala, donde la película entra al cenagoso terreno del cine clase B, hecho que Pfister nunca elige adoptar con los brazos abiertos.

El tono solemne con el que empieza y termina el film no le permite reírse de sí mismo cuando todavía hay tiempo de al menos salvar la experiencia cinematográfica. Ni la experiencia y presencia de Morgan Freeman, ni la solvencia de un buen secundario como Paul Bettany, hacen a la producción menos soporífera. Al menos en el campo técnico no se le puede reprochar nada a Pfister, porque su armatoste se deja ver, y la banda sonora de otro oscarizado, Mychael Danna, acompaña las imágenes y la acción con buen ritmo.

La expectativa por el debut de Wally era demasiado alta y es por eso que quizás duela demasiado ver el resultado en Transcendence, donde la historia y el guión debieron haber tenido un golpe de horno más fuerte, y en la que la idea resulta interesante -aunque recuerde demasiado a Terminator y otras similares- pero la ejecución es atroz. Johnny, anda buscando otro agente porque acá se acabó el amor por vos.

 Calificación: C-


viernes, 27 de junio de 2014

Jersey Boys: Persiguiendo la música

Año: 2014.
Género: Biografía - Drama - Musical.
País: Estados Unidos.
Duración: 134 minutos.
Dirección: Clint Eastwood.
Intérpretes: John Lloyd Young, Vincent Piazza, Erich Bergen, Michael Lomenda, Christopher Walken, Renée Marino, Mike Doyle, Donnie Kehr, Freya Tingley.

"La misma se centra en Frankie Valli y The Four Seasons -él, Bob Gaudio, Tommy DeVito y Nick Massi- y narrará el meteórico relato de cómo un grupo de muchachos de clase obrera del lado equivocado de las vías se convirtió en una de las sensaciones de la música pop norteamericana de todos los tiempos."

Debido a que nací con el último grito de los años '80, no puedo decir que el estreno de Jersey Boys me llegue con fuerza nostálgica, ni tampoco que estoy familiarizado con la obra de teatro en la que se basa el film -de la cual los guionistas adaptaron su propio trabajo-. Pero Clint Eastwood es Clint delante y detrás de las cámaras, y si bien esta biopic parece más una película familiar que él se hizo para sí mismo, tiene los suficientes condimentos como para entretener y mostrar un amable detrás de escenas de la creación del cuarteto musical The Four Seasons.

Los sueños de grandeza usualmente nacen en los lugares más inesperados, y en la mayoría de estos casos es una historia de pobres a ricos. Es así como conocemos a Frankie, un querido ayudante de barbero con una voz de tono angelical, sobreviviendo en un barrio de Jersey en los años '50. Su mejor amigo, el -no tan- pícaro Tommy DeVito, tiene un trío con su hermano y un amigo, el podio ideal para que Frankie haga valer su voz y lograr su sueño de poder cantar. Y así, los mejores amigos emprenderán un viaje hacia el estrellato, donde más personajes se irán uniendo para ir escalando la cima del éxito, coronándose como reyes de la melodía. Como biopic, Jersey Boys funciona porque da a conocer desde un costado íntimo la creación del mito y el cómo llegaron a ser tan importantes. La lujuria que trae aparejada la fama hará mella tarde o temprano, y con ella los problemas económicos y la siempre presente pelea de egos, la gran guadaña que destruye grupos.

El problema del film llega en la manera que está contada la historia. Para durar más de dos horas, el tiempo le basta para presentar a los personajes y nunca aburrir, pero el acercamiento a la trama se nota en la edición apresurada, en la acumulación de escenas y en la sucesión de información, que llega en baldes, que no abruma pero termina afectando al relato en general cuando ciertos detalles son contados llegados a cierto punto de conflicto. No es un flashback, es mas bien una remembranza, pero genera estupor el no haber sabido manejar de una manera más sutil la introducción de un tópico tan importante. Es curioso más bien, pero no deja de generar impacto, además de otros problemas, como la incipiente crisis familiar en el seno de Frankie, su esposa y sus hijas, que aparecen de la nada sin ninguna referencia anterior. El hecho de que todos los integrantes del cuarteto en algún momento rompan la cuarta pared para dirigirse a la platea contando su parte de los hechos -amén de Tommy, que se encarga de encauzar la trama por nosotros- es una arista interesante, pero que puede causar confusión.

Si algo no podía salir mal, era la construcción de los éxitos de los Four Seasons, y la elección del elenco es principal a la hora de transmitir esa voz tan particular. John Lloyd Young interpretó a Valli en la versión teatral y verdaderamente es el alma de la película con una voz increíble, aunque su carisma no sea tan cautivador como el de su compañero Vincent Piazza, que le da varias vueltas con su patotero y envidioso Tommy. La totalidad del elenco es desconocida y eso ayuda a darle un toque de frescura especial, aunque se agradece la incursión de Christopher Walken como el jefe mafioso más benévolo de la historia del cine, en un papel secundario bastante particular y entretenido.

Clint cierra Jersey Boys con una escena musical que transcurre a mitad de los créditos, y si bien es una divertida manera de cerrar su película, se agradece que todo el film no hubiese estado armada a través de escenas del estilo, aunque la vitalidad de dicha construcción es un amable manera de homenajear al cuarteto. En definitiva, una biografía musical que no pasará a la historia por su relevancia, pero que tiene un punto que demostrar, y lo lleva a buen puerto.

 Calificación: B-


jueves, 26 de junio de 2014

Bajo la misma estrella (The Fault in Our Stars)

Año: 2014.
Género: Drama.
País: Estados Unidos.
Duración: 126 minutos.
Dirección: Josh Boone.
Intérpretes: Shailene Woodley, Ansel Elgort, Nat Wolff, Laura Dern Sam Trammell, Willem Dafoe, Lotte Verbeek, David Whalen, Milica, Govich.


"A pesar del milagro médico que ha hecho que su tumor se reduzca y que le ha comprado algunos años más de vida, Hazel nunca ha sido otra cosa más que una paciente terminal. Pero cuando un maravilloso giro inesperado llamado Augustus Waters aparece repentinamente en el Grupo de Apoyo a Niños con Cáncer, su historia está a punto de ser reescrita completamente."

Tenía mucho miedo de que The Fault in Our Stars fuese golpe tras golpe emotivo, de esas películas al estilo My Sister's Keeper que no te dejan respirar del llanto de tan melodramáticas y prefrabricadas que resultan ser. El director Josh Boone debería haberme dejado tranquilo, porque su anterior proeza fílmica -Stuck in Love que se estrenó a fines de año en salas argentinas- tenía personajes bien delineados y un tratamiento romanticón ideal. Una vez terminada la función, y sin haber leído el libro en el que se basa, puedo admitir que The Fault in Our Stars es una deliciosa combinación entre personajes definidos y con personalidad de sobra, y una historia que no se sostiene en los golpes bajos constantes.

Desde el monólogo inicial de presentación de Hazel podemos ver que no estamos frente a otra comedia melodramática. Sí, tiene una banda de sonido que hila un tema pop tras otro y sí, en una historia con protagonistas con diferentes tipos de cáncer no van a escasear los momentos lacrimógenos, pero el tratamiento de la trama en general elige construir a sus personajes, darles dimensión, antes de hacerlos transitar por arduos caminos de autodescubrimiento, duras verdades y el más puro romance. De no ser por el guión de expertos en el tema como Scott Neustadter y Michael H. Weber -la dupla de 500 Days of Summer y la soberbia The Spectacular Now- Hazel y Augustus serían dos jóvenes con el tiempo contado, quejándose de la vida y sin generar una chispa de empatía con el espectador.

Ejemplos tan simples como el cigarrillo en la boca de Gus sería un detalle demasiado hipster y rebuscado, pero en las manos de los guionistas y del director, estos pequeños juegos adquieren un sentido específico, y los personajes de papel y tinta cobran vida en la piel de una pareja tan llena de química como lo son Shailene Woodley y la estrella en ascenso de Ansel Elgort. Ambos compartieron escenas como hermanos en Divergent y en esta ocasión les toca acercarse aún más y entregar sus propios miedos y esperanzas el uno al otro, en una combinación de química casi explosiva, que irradia ternura y candor durante toda la película. Shailene nació para hacer papeles de chica común y corriente y en verdad vende esa fragilidad escondida por un panel de picardía con creces, pero Ansel es la verdadera revelación, con una facilidad increíble para comprar al espectador desde el momento inicial.

No puedo dejar de mencionar a Nat Wolff como el amigo casi ciego de la pareja, actor fetiche del director a estas alturas, y a la dupla parental de Laura Dern y Sam Tramell como los padres de ella, que si bien son secundarios de peso, nunca opacan a la pareja protagónica ni tampoco se terminan mimetizando con el empapelado.

No quería que me gustase The Fault in Our Stars. La histeria colectiva que generaba el libro y la parva de adolescentes hormonadas que me quitaban el libro de las manos mientras lo hojeaba en la Feria del Libro me generaba un rechazo insostenible. El trailer me daba risa. Pero me encanta cuando el cine me sorprende y me hace girar el timón de mis prejuicios, y por eso le agradezco a Josh Boone, por hacerme caer de nuevo en las redes de sus historias, y también por demostrar que en un argumento donde el cáncer parece ser el eje, simplemente sea una excusa para retratar el primer amor de dos personas únicas. Un aplauso Boone, tu próxima adaptación de The Stand del tío Stephen va a ser esperada con ansias.

 Calificación: B+


miércoles, 18 de junio de 2014

The Pact

Año: 2012.
Género: Horror.
País: Estados Unidos.
Duración: 89 minutos.
Dirección: Nicholas McCarthy.
Intérpretes: Caity Lotz, Casper Van Dien, Agnes Bruckner, Kathleen Rose Perkins, Haley Hudson, Sam Ball, Mark Steger.

"Tras el funeral de su madre, Annie regresa a regañadientes a su hogar de la niñez - un lugar que ella preferiría olvidar. Ahora que su hermana Nicole y su prima han desaparecido inexplicablemente, Annie se ve obligada a abrir las puertas al pasado para descubrir los secretos ocultos de la casa y, al hacerlo, encuentra una habitación de la cual no tiene memoria alguna. Las cosas toman un giro siniestro y Annie se da cuenta de que no está sola en la casa."

Para crear una buena historia sobrenatural no hace falta ir muy lejos. Todos los elementos ya están trabajados y, mientras que algunas películas suelen forzar dichos elementos y no producir ninguna inquietud en el espectador más allá de unos cuantos sustos manufacturados, lo que destaca a El Pacto por sobre otras compañera de rubro es un buen guión y una sólida dirección.

Trabajando en base a su propio corto, Nicholas McCarthy entrega en su primer largometraje un cuento fantasmagórico mechado con un soberbio thriller, que sobresale por la creación de un ambiente sofocante y malintencionado. A través de los ojos de la protagonista, una tragedia familiar acerca a las hermanas Barlow, separadas hace muchos años. No hará falta mucho para que las cosas empiecen a andar mal, y Annie deberá volver a la casa donde pasó su infancia para resolver la desaparición de su hermana. Ah, y también descifrar los terribles sueños -más bien pesadillas- que la aquejan desde que puso un pie en su antiguo hogar.

Buena parte del metraje es una seguidilla de pistas y momentos escalofriantes para revelar el misterio que encierra el film, con personajes tan sensatos -el detective que encarna Casper Van Dien- como escabrosos -esa medium adolescente ciega-, pero toda la construcción tiene su resultado final, un desenlace trepidante que toma al espectador por sorpresa y lo termina de empujar a un estado de histeria intenso.

 No voy a mentir, El Pacto tiene su buena cuota de sustos, no todo es una meseta de asfixiante ambiente, pero esos momentos están demasiado bien logrados, y llegan en el punto justo del film para insuflarle un poco más de ritmo a un marco narrativo lento, pero no aburrido. McCarthy sabe jugar con los elementos a disposición y poco a poco va creando su caso mientras seguimos a la heroína, una agradable Caity Lotz -que algunos reconocerán ahora como una secundaria en la serie Arrow-.

 Para cuando llega el final, muchas respuestas no han sido contestadas. ¿Qué es el pacto al que se refiere el título? No lo sabemos fehacientemente, pero McCarthy ha dejado sembradas las semillas para contestar dicha pregunta a lo largo del film. Es un movimiento cuestionable, junto con la última imagen que nos deja la historia, pero una movida inteligente al fin y al cabo, que fuerza al espectador a volver en sus pasos y encontrar dichas respuestas. Una de fantasmas que asuste y que además te obligue a pensar, no es algo que abunde en la cartelera local, por eso es que El Pacto llega en un momento preciso, y eso es algo para festejar -y dormir con un ojo abierto además-.

 Calificación: B

martes, 17 de junio de 2014

Luna de miel en familia (Blended)

Año: 2014.
Género: Comedia.
País: Estados Unidos.
Duración: 117 minutos.

Dirección: Frank Coraci.
Intérpretes: Adam Sandler, Drew Barrymore, Kevin Nealon, Terry Crews, Wendy McLendon-Covey, Emma Fuhrman, Bella Thorne, Braxton Beckham, Alyvia Alyn Lind, Joel McHale, Kyle Red Silverstein.


"Luego de una desastrosa cita a ciegas, los padres solteros Lauren y Jim concuerdan en solo una cosa: no quieren volverse a ver nunca más. Pero cuando ambos se inscriben por separado para pasar unas vacaciones en familia, terminan todos recluidos compartiendo durante una semana una suite en un lujoso resort de safari en África."

Todos los años Adam Sandler sorprende con unas vacaciones pagas para él y todos sus buenos amigos, teniendo como víctima principal a los espectadores, que caen en el cine incautos a ver una comedia insípida y sin gracia. No voy a negarlo, entre a ver Blended con una idea fija: que iba a ser una completa porquería. Oh, sorpresa, resulta que aún con sus errores, la comedia que reúne a Sandler con Drew Barrymore es una agradable moraleja a la unión familiar, sobre las primeras impresiones, todo con un lujurioso trasfondo africano impresionante.

No es curioso tampoco que Sandler deje a un lado al director Dennis Dugan -de las atrocidades de Grown Ups, Jack & Jill, That's My Boy- para volver al trabajo con Frank Coraci, artífice de las recordadas Click y The Wedding Singer. Coraci entiende a la dupla y saca lo mejor de ella. Su tercera colaboración no será su más lograda, pero la chispa de su química sigue intacta. La excusa para viajar es poco elaborada, pero hasta el momento del viaje le permite a la historia sacarle un poco de provecho y conocer las familias de Adam y Drew, el primero con tres hijas mujeres criadas como chicos, la familia de ella con dos chicos totalmente inadaptados que la vuelven loca.

 Si bien no tiene giros tan pesimistas como Click, Blended tiene mas tino al presentar situaciones cómicas mezcladas con dejos de drama, que ayudan a comprender diferentes acciones de los personajes, casi todas atribuidas al personaje de Sandler. El principal problema de ella no son sus personajes, ni tampoco la mezcla de escenas dramáticas con la comedia pura, sino que desde el guión la repetición constante de chistes que ya funcionaron la primera vez se hace tedioso y disminuyen el valor en general de la propuesta. Eso denota una carencia importante de parte de los guionistas, que deben repetir esquemas para rellenar un metraje de dos horas que se empiezan a sentir una vez que el viaje a Sudáfrica termina. Sin ir más lejos, el cantante africano que encarna Terry Crews puede resultar las primeras veces que aparece, pero cuando se hace de él un gag continuo pierde su gracia por completo.

 Más allá de sus repeticiones y de sus falencias, destaco la positividad con la que uno sale de la sala después de ver Blended. No es la mejor propuesta del humorista, pero resulta un escalón infinitamente superior por sobre sus anteriores intentos de comedia.

 Calificación: B-


jueves, 29 de mayo de 2014

Al Filo del Mañana (Edge of Tomorrow)

Año: 2014.
Género: Acción - Ciencia Ficción.
País: Estados Unidos - Australia.
Duración: 113 minutos.
Dirección: Doug Liman.
Intérpretes: Tom Cruise, Emily Blunt, Brendan Gleeson, Bill Paxton, Noah Taylor, Jonas Armstrong, Tony Way, Kick Gurry, Franz Drameh, Charlotte Riley.


"En un futuro cercano, una raza extraterrestre azota a la Tierra en un ataque implacable. El Mayor William Cage es asesinado a los pocos minutos de combate, pero se encuentra inexplicablemente arrojado fuera de la secuencia de tiempo, luchando y muriendo una y otra vez..."

 En menos de dos semanas ya tenemos en la cartelera dos películas que se animan a jugar con los viajes en el tiempo en sus tramas. La primera es X-Men: Days of Future Past y la segunda es la que nos compete, el festín de acción futurista que parece un nuevo subgénero en el cual Tom Cruise se siente bastante cómodo -no olvidemos el pequeño traspié en la no muy bien recibida Oblivion del año pasado-.

 No había manera de escaparle en las salas de cine a la nueva apuesta de Warner, los avances inundaban cada película con imágenes explosivas de un soldado momentos antes de un desembarco estilo Día D en Saving Private Ryan para después saltar a una mezcla de géneros con influencias pesadas a Groundhog Day y pizcas de Starship Troopers.

Estamos hablando de originalidad cero, por supuesto. Hollywood ya no se trata de traer frescura en nuevos proyectos, sino saber reciclar con tino y jugar al Doctor Frankenstein, preparando el armatoste pochoclero que gane espectadores cuando se estrene comercialmente. El director Doug Liman no es ajeno al cine de acción y ha entregado productos interesantes -The Bourne Identity-, curiosidades -Mr. and Mrs. Smith- y bodrios infumables -Jumper- pero con Edge of Tomorrow vuelve a todo vapor con una historia por demás entretenida, que regresa una y otra vez en sus pasos pero nunca se tropieza.

 En un verano boreal apilado con grandes sorpresas, y con un verano siguiente ocupadísimo, hay que dejar algo en claro y es que Cruise es sinónimo de buen cine de acción. Uno podrá no quererlo ni hacerle monumentos a su calidad actoral, pero in Tom we trust podría ser un buen hashtag para definir el buen sabor de boca que nos deja en esta aventura, donde le pone el cuerpo y su ligero sentido del humor a una cruenta invasión alienígena que tiene el poder de jugar a gusto y placer con el tiempo. Repetir el mismo esquema no es un problema de la película, donde el guión de Christopher McQuarrie y Jez y John-Henry Butterworth no cae en vueltas de tuerca facilonas y funciona como una máquina bien aceitada. Tampoco la brutal y acelerada edición abusa de efectismos baratos. No es raro que Liman haya convocado a los hermanos de nuevo -trabajaron juntos en el drama político Fair Game- ni que McQuarrie se lleve muy bien con Cruise -escribió y dirigió Jack Reacher y será el director de Mission: Impossible 5-. Cuando un equipo trabaja bien, se nota, y todos los engranajes se mueven al mismo tiempo, casi con ritmo de coreografía, como lo hacen Tom y una aguerrida y fantástica Emily Blunt, a quien le sienta muy bien el papel de heroína y epítome de la defensa humana frente a la catástrofe.

Edge of Tomorrow, por si fuera poco, tiene un diseño de producción que alucina, y basta con ver el primer desembarco para admirar el trabajo que se llevó a cabo en un ataque violento y sin cuartel, como cualquier desembarco en tiempos de guerra debe lucir. Los escenarios son lo suficientemente caóticos para generar estupor y los momentos de calma sirven como perfecto lapsus para reagrupar las ideas. Con una duración de casi dos horas, que la trama fluya con ligereza y se llegue al final con la mente intacta, indica que Liman hizo un trabajo soberbio con las escenas de acción y que el guión fue lo bastante claro para entender la trama y disfrutar dentro de ella, y no fuera.

Calladita -bueno, no tanto, la campaña de marketing es sumamente invasiva- y sin muchas ínfulas, Edge of Tomorrow es lo que se considera una excelente ocasión para disfrutar de una ingeniosa y apabullante salida al cine, donde la sala no para de temblar por los disparos y explosiones en pantalla, y donde al finalizar la película uno no puede evitar salir con una leve sonrisa en la boca.

 Calificación: B+


miércoles, 21 de mayo de 2014

Godzilla

Año: 2014.
Género: Acción - Aventura - Ciencia Ficción.
País: Estados Unidos - Japón.

Duración: 123 minutos.
Dirección: Gareth Edwards.
Intérpretes: Aaron Taylor-Johnson, Bryan Cranston, Ken Watanabe, Elizabeth Olsen, Sally Hawkins, Juliette Binoche, David Strathairn, Richard T. Jones.


"El monstruo más famoso del mundo se verá enfrentado a criaturas malévolas que, impulsadas por la arrogancia científica de la humanidad, amenazan nuestra mismísima existencia."

No recuerdo con malos ojos la Godzilla de Roland Emmerich de 1998. No puedo negar que es una diferencia abismal y muy estereotipada de la original de 1954 - que todavía sigo sin poder ver, ya remediaré ese error - pero aún con todas sus fallas, era medianamente entretenida... cuando uno tiene 10 años, claro.

La campaña publicitaria de la nueva reimaginación de Warner Bros. y Gareth Edwards me dejaba sin aliento con cada retazo de información, en una adaptación ambiciosa y con un elenco de lujo, digna del coloso monstruete japonés. Vista como se debe - en Imax 3D - es que puedo decir entonces que Edwards le pegó en el clavo y Gojira vuelve a rugir con todas sus fuerzas en la pantalla grande.

Saquémonos de encima lo menos estupendo de Godzilla. El guión, mano de obra de Max Borenstein, se las ingenia bastante bien para maniobrar con el nuevo origen del dios reptiliano de la destrucción, armando el rompecabezas científico de a poco. Con el intrigante y angustiante inicio en unas cuevas filipinas para luego acercarnos a la planta nuclear en Japón - detalle bastante cercano a la realidad vivida hace unos años en esa zona -, las apariciones esporádicas de Godzilla se hacen desear, pero cuando se revelan de manera espectacular en las costas de Hawaii, hace que la espera haya valido la pena. Es una pena que todo el armado de la trama se diluya con ciertas elecciones necesarias para continuar con el foco de la acción, como poner al frente al personaje de Aaron Taylor-Johnson en todos los escenarios posibles para no perderse ni un momento de la trama. Este recurso se extiende hasta resoluciones impensadas, y esa sensación estilo Cloverfield que generan las imágenes de Edwards en plena colisión de titanes se apelmaze por las necesidades del guión de tener a un héroe presencial en todo momento.

 Con esto no quiero decir que la historia sean más o menos convincente; el guión debe recubrir con suficiente sensatez el espectáculo principal que es la aparición de Godzilla y su lucha colosal con los MUTOs, y Godzilla sale airosa en ese apartado. La sorpresa que generan ver a una foránea Juliette Binoche o una sorprendida Sally Hawkins es uno de los grandes aciertos del film, donde los papeles secundarios están cubiertos por actores u actrices que uno nunca esperaría ver en el género catastrófico. Si bien la batuta la tienen la juventud encarnada en Taylor-Johnson y su esposa - encarnada por Elizabeth Olsen, que será su hermana melliza en The Avengers 2 - el peso dramático dle primer acto recae en Binoche y un sobrepasado Bryan Cranston, muy cercano a su icónico Walter White, vendiendo esa congoja característica en él que transmite pesar y empatía pura. No puedo dejar de mencionar lo garrafal de la participación de Ken Watanabe como el científico con cara de sorprendido todo el tiempo, que viene siguiendo hace rato las apariciones de estos monstruos, y que parece ser la única cara asiática que pueden reconocer los norteamericanos, con excepción de Hiroyuki Sanada.

Donde Godzilla no decepciona en lo absoluto es en el apartado técnico, donde el precio de la entrada quedará resarcido completamente en secuencias totalmente inmersivas donde la acción y la caótica destrucción arrasan con la pantalla y las apariciones mutantes generan las mejores escenas del film. Si ese rugido en los avances los dejaron con los pelos de punta, esperen a escucharlo varias veces durante la película, a todo volumen y a merced de la gigantosidad de Godzilla.

 La producción no escatimó en gastos y el diseño de las criaturas es sublime - aunque los MUTOs dejen un poco que desear - además de ejemplificar la majestuosidad del visitante nipón en toda su gloria. El resto de los efectos, apabullantes, y el sonido va directo a una terna al Oscar, por el tratamiento de los detalles, que van acompañados de una nada particular pero útil banda de sonido a cargo de Alexandre Desplat.

Con una secuela confirmada luego de una bombástica primera semana en taquilla, Godzilla finalmente conquista Occidente y promete regresar a defender a la humanidad. ¿Quiénes seran sus próximos enemigos?
Calificación: B+